Fue en cuestión de horas. Que se supo, no que se produjo. Casi en minutos. Y todo, o casi todo, en el ciberespacio. La web de la revista 'Solo Moto' anunció que Jorge Lorenzo, lider del Mundial de MotoGP, ha roto su relación con su representantes Marcos Hirsch, que duraba desde el 2009 aunque antes había sido su preparador físico. A partir de ahí, no solo el ruido sino también la palabreria, el rumor, las suposiciones. Tras el primer día de carreras del Gran Premio de Holanda, en Assen, solo una cosa ha quedado clara, cristalina: Hirsch ya no lleva los asuntos de Lorenzo. Lo demás está en el aire, especialmente la cuestión, o cuestiones, que han provocado esa ruptura.
Una cosa resulta, cuanto menos sorprendente, extraña, reveladora: la ruptura se produce unos días después de que Lorenzo renovase, por dos temporadas más, con el equipo Yamaha. Y lo hiciera después de haber recibido una oferta (y, al parecer, hasta una contraoferta) de Honda. Lo más lógico es que Lorenzo haya roto con Hirsch al considerar que, en ese proceso, en esa negociación, ha habido algo que no se ha llevado bien o, incluso, se le ha ocultado. Cuando le han preguntado a uno de los máximos responsables de Honda, este ha dicho: "Solo sé que hablamos dos veces con Marcos Hirsch peor que jamás, jamás, pudimos hablar con el piloto".
Mientras la web italiana gpone.com se inclina por sospechar que Hirsch no agradaba a la cúspide de Yamaha, la web española motocuatro.com se inclina porque algo de la oferta de Honda, evidentemente la cantidad, que pudo ser muy superior a la de la firma de los diapasones, no llegó a los oídos de Lorenzo. El piloto pudo enterarse de todo eso cuando representantes de Honda, posiblemente su máximo jefe, el japonés Shuhei Nakamoto, o su brazo derecho, el italiano Livio Suppo, le felicitaron por su renovación con Yamaha y lamentaron "que nuestra contraoferta no te haya convencido". ¿Contraoferta?, debió de pensar Lorenzo. Y, a partir de ahí, se disparó todo.
Cuando esta misma tarde se le ha cuestionado a Lorenzo sobre el tema, el tricampeón mallorquín no ha cesado de lanzar balones fuera, sin aclarar, realmente, cuales han sido los motivos de su ruptura con alguien que, hasta ayer mismo, no solo era su preparador físico, su dietista, su hombre de confianza, su muro de las lamentaciones, su negociador, su contable, su representante sino su amigo personal y protector. Ni siquiera aclaró si la ruptura es total, es decir, si Hirsch serguirá cumpliendo alguna de esas funciones.