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Experiencia Toyota GT86

Más difícil todavía

Probamos las soluciones técnicas del superdeportivo japonés en el trazado de Castellolí

Domingo, 13 de enero del 2013 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
XAVIER PÉREZ / Castellolí

Esta crisis no va a poder con ellos. En Toyota son conscientes del mal momento general del mercado y no pretenden llenarlo de modelos para diversificar el riesgo empresarial. No. Hace cinco años que empezaron con el proyecto GT86, un deportivo al que había que poner un precio asequible, dos conceptos que podrían parecer contrarios pero que la marca ha conseguido conjugar. «La gente joven está perdiendo poder adquisitivo y por eso hay que ofrecerles productos que se ajusten a sus necesidades», apuntan desde Toyota. Creen que con el GT86 se consigue vincular toda la filosofía de la marca en materia deportiva, cristalizada con el 2000 GT (se lanzó en 1966), a un modelo por debajo de los 30.000 euros que es capaz de transmitir las sensaciones máximas en este aspecto.

CAMBIOS DE IMAGEN. En la versión TRD que se estrena este año (la que probamos en Castellolí), el Toyota GT86 incorpora algunas modificaciones estéticas, especialmente en los escapes, que pasan de dos a cuatro.

CAMBIOS DE IMAGEN. En la versión TRD que se estrena este año (la que probamos en Castellolí), el Toyota GT86 incorpora algunas modificaciones estéticas, especialmente en los escapes, que pasan de dos a cuatro.

CAMBIOS DE IMAGEN. En la versión TRD que se estrena este año (la que probamos en Castellolí), el Toyota GT86 incorpora algunas modificaciones estéticas, especialmente en los escapes, que pasan de dos a cuatro.

El Toyota GT86, uno de los finalistas del premio al mejor coche del Año en Europa 2013, es como una pequeña caja de sorpresas dotada de tracción trasera, motor de 200 CV y un interior espectacular a la vez que espartano. La marca nos propuso a finales del 2012 una experiencia única, ya que pudimos probar en el Parcmotor de Castellolí todas las versiones del nuevo GT86 junto a los míticos 2000 GT, Corolla AE86 y a los modelos GT86 de competición británicos y suizos. Diferentes estilos de conducción y diferentes sensaciones, aunque en todos ellos la adrenalina juega un papel importante. Y no la lleva el coche.

PARA DISFRUTAR

El GT86 responde a la necesidad de la marca de volver a los orígenes, a la emoción por conducir. Conversando con Tetsuya Tada, ingeniero jefe del proyecto, comentaba que se tomó «como referencia para la dinámica un Porsche Cayman, que pese a costar casi el doble ofrecía una muy buena oportunidad de fijarse en las sensaciones de conducción que van más allá del lenguaje. El GT86 es un coche pensado para emocionar. Por dentro no hemos querido hacer un vehículo lleno de lujos. En realidad hemos pretendido volver a lo que ofrecían en realidad los antiguos coches deportivos: sensaciones».

La versión TRD (en realidad, es un kit de equipamiento) del GT86 que probamos es realmente espectacular y ofrece interesantes mejoras. Estética a parte (escapes y detalles del interior), el TRD incorpora un cambio con una relación muy corta y fácil de manejar, además de ofrecer suspensiones ajustables. «El cambio tiene unas especificaciones más de circuito, pero también quisimos hacerlo para carretera porque sabemos que mucha gente quiere disfrutar este coche precisamente en la carretera, y no para correr», señala Tada.

MÁS DIVERSIÓN

Probamos el GT86 en condiciones de mojado, deslizantes, en circuito virado y en circuito largo, y en todos los casos nos sorprendió. De la primera toma de contacto hace un año en Tokio a la del pasado noviembre hay un abismo de prestaciones. Dispone de tres modos diferentes de tracción: con todo conectado, con una especificación intermedia y con todo desconectado. La última obliga a mantener un control sobresaliente sobre las reacciones del coche, pero es en la intermedia en la que podremos disfrutar más, ya que la electrónica actúa en su justa medida para garantizar la sensación de seguridad y permitir un punto de deslizamiento muy interesante. Con todo conectado es un coche muy noble, con reacciones de competición pero siempre bajo control.

Para acabar de conocer bien las cualidades deportivas del GT86, Fredric Aasbo, el campeón de drifting (su web merece la pena, www.fredricaasbo.com) nos introdujo en el mundo del deslizamiento controlado. No supimos hacerlos bien como él (y eso que lo intentamos), pero sí experimentamos unas sensaciones de nivel superior. El GT86 ofrece un excelente comportamiento sin los controles conectados y hacer un ocho no es tarea fácil, sobre todo cuando el coche no va recto ni un segundo.

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