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Viñales hace soñar a Suzuki con el podio

"He sido veloz desde el inicio, pero una cosa son los entrenamientos y otra las carreras", señala la revelación de la pretemporada

Viñales hace soñar a Suzuki con el podio

EMILIO PÉREZ DE ROZAS / Enviado especial

Maverick Viñales pasea por el lluvioso ‘paddock’ del circuito de Losail (Doha, Catar).

EMILIO PÉREZ DE ROZAS / ENVIADO ESPECIAL DOHA

Miércoles, 16 de marzo del 2016 - 13:30 CET

Están los cuatro ‘magníficos’, ya saben, Jorge Lorenzo (Yamaha), Valentino Rossi (Yamaha), Marc Márquez (Honda) y Dani Pedrosa (Honda) y, luego, ya viene él. Suenan las Ducati, sí, pero el invierno, la pretemporada, los test de preparación del primer gran premio del año, el de la noche catarí, en el iluminado circuito de Losail (Doha), le han designado a él, Maverick Viñales (Figueres, 12 de enero de 1995, 21 años), como la gran alternativa a los favoritos de siempre, a los que llevan muchos años venciendo y ‘campeonando’. Ni Viñales, ni su jefe italiano en el pletórico, azulado y luminoso equipo Suzuki, Davide Brivio, exmanager de Rossi, se lo creen. “Esto aún no ha empezado”.

EXCELENTE PRETEMPORADA

Viñales, que ya el año pasado formó con Aleix Espargaró un tándem magnífico, estupendo, notorio y notable, muy vistoso, pues aparecieron en todas las carreras y, sobre todo, en todos los entrenamientos, ha estado pegadito a los mejores desde los primeros ensayos de Malasia, fue el más rápido en el sinuoso Phillip Island (Australia) y mantuvo el pulso con Lorenzo y Márquez en la despedida, hace quince días, en la noche de Doha. “Pero solo eran entrenamientos”, como dicen, al unísono, Brivio y Viñales en un lluvioso, sí, sí, ¡llueve!, ‘chirimiri’, en la capital de Catar.

Brivio, que es uno de los ‘zorros plateados’ del Mundial de motociclismo, que se las sabe y pinta de todos los colores, cuenta que el paso que ha dado la fábrica, el equipo y los pilotos “es enorme, muy grande, tanto como para permitirnos soñar, aunque nunca despegaremos los pies del suelo”. El manager italiano de Suzuki reconoce que la alegría es grande en el equipo y en la fábrica. “Hay parte de sorpresa, sí, por qué no reconocerlo, pero, sobre todo, hay mucho trabajo. Es bello estar delante con los mejores y, además, nuestros pilotos se han adaptado fantásticamente, cosa que no es fácil, a los nuevos Michelin”.

UN GRAN PASO ADELANTE

Brivio explica, con la colaboración de Viñales, que, en efecto, el pasado año “ya teníamos un excelente chasis pero, ahora, nuestro motor es poderoso, no sé si tanto como el de Honda y Yamaha, pero nos permite estar ahí con una excelente velocidad punta”. Ni el jefe ni el piloto quieren hablar de uno de los secretos de la nueva GSX-RR, el nuevo cambio de marchas semiautomático ‘seamless’, del que ya disfrutaban la Honda y Yamaha oficial. “Tenemos una versión mejorada, que no sabemos si probaremos aquí. Con la primera, solo podíamos subir las velocidades pero con la nueva también podemos bajarlas. Pero, insisto, no sé si lo montaremos en la moto en este fin de semana”, cuenta Brivio.

Cuando Brivio y Viñales hablan de que “solo son entrenamientos”, quieren dejar claro que están muy contentos pero, como señala el piloto catalán, campeón de Moto3 en 2013 y ganador en todas las categorías en las que ha competido en el Mundial (cuatro victorias en 125cc; ocho triunfos en Moto3 y cuatro primeros puestos en Moto2), “los test, los ensayos de pretemporada, son tandas, sales, pruebas, aprietas, corres, ensayas, pero haces pocas vueltas, las sesiones son cortitas. Puedes ser veloz, sí, pero no sabes cuánto y, sobre todo, no sabes cuánto te dura la potencia, la velocidad, la estabilidad, el agarre. Un test es un giro y una carrera, 22 vueltas ‘a saco’, sin mirar, apretando los dientes y los puños, agarrándote a la moto con las rodillas”.

VELOZ DESDE EL INICIO

Pero Viñales, que está ansioso como todos de que empiece el campeonato, está convencido de que le irá bien. “Mi mejor sensación, lo que más me anima, lo que más feliz me hace, es que tardé solo media hora, en el primer test de Sepang, en encontrarme a gusto sobre la moto. Enseguida fui rápido y eso me da mucha confianza”. Brivio, sin que lo oiga Viñales, explica que estamos frente a un Viñales “más maduro, más sereno, más concentrado y muy consciente de lo que quiere hacer y cómo lo quiere hacer”. Y, antes de despedirse, el manager de Suzuki hace la última observación, en su boca, muy importante: “Cuando digo que solo son test, me refiero a que todos sabemos que hay pilotos de entrenamiento y pilotos de carreras. Solo tienes que ver a Valentino. Su transformación los domingos es el mejor ejemplo de que una cosa es entrenarse y otra correr”. “Hay que verse rodeado de los buenos, hay que verse presionado, hay que verse rozándonos con las motos en las curvas, hay que verse apretando, presionando, durante 22 vueltas para saber si, en efecto, estamos listos para algo más que acabar entre los diez primeros”, sentencia Viñales. Insisto, el ‘sorpresón’ de la pretemporada.

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