TRAGEDIA EN PORTUGAL

Un rayo en el polvorín del eucalipto

Varios fallecidos fueron sorprendidos por las llamas en el interior de sus vehículos

Varios fallecidos fueron sorprendidos por las llamas en el interior de sus vehículos / periodico

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

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"Todo apunta muy claramente a que han sido causas naturales -ha afirmado con seguridad el director de la policía portuguesa, José Maria Almeida Rodrigues-. Incluso hemos encontrado un árbol alcanzado por un rayo". Es lo que popularmente se conoce como tormentas secas, un fenómeno peligroso y relativamente frecuente que se produce en situaciones de mucho calor: las perturbaciones llegan, pero no hay suficiente aire frío ni humedad en altura como para originar chubascos y las pocas gotas que se forman se evaporan antes de tocar el suelo. En cambio, sí hay muchos rayos que pueden acabar llegando al suelo y cuyo efecto, lógicamente, no queda amortiguado por la lluvia.

Luego, por supuesto, fueron necesarias unas condiciones meteorológicas propicias para que el rayo creara un incendio y pudiera desarrollarse, incluidos unos bosques de eucalipto que ardieron como una tea.

Entre el 5% y el 10% de los incendios que se producen en España, dependiendo del año, tienen este origen. Son particularmente habituales en zonas de montaña. La red de seguimiento del IPMA, el instituto portugués de meteorología, detectó infinidad de tormentas eléctricas en el centro del país durante la tarde del sábado, con un momento de mayor intensidad entre las cuatro y las seis de la tarde, mientras que la precipitación fue nula. La situación se ha vuelto a repetir este domingo.

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El árbol afectado por la caída del rayo se ha localizado en la localidad de Escalos Funderos, en el municipio de Pedrógão Grande, aunque en las imágenes del satélite Modis de la NASA parecía haber dos focos muy cercanos. En toda la zona del incendio de Portugal, según el IPMA, las temperaturas máximas del sábado oscilaban entre 38º y 41º, lo que había propiciado que se activara un aviso por calor en el nivel superior (rojo). Además, las humedades eran bajísimas, en torno al 25%, y los vientos alcanzaban rachas de más de 50 kilómetros por hora. Todo estaba a favor del incendio.

Finalmente, la carretera nacional N-236, donde encontraron la muerte la mayoría de las víctimas, es una vía que discurre serpenteante por zonas de montaña en las que eucaliptos altamente combustibles proyectan sus copas sobre el asfalto. Así, las llamas avanzaron con extrema rapidez y se propagaron de forma "que no tiene explicación", como declaró en un primer momento Jorge Gomes, secretario de Estado de Interior. Muchas de las víctimas se vieron atrapadas por las llamas en el interior de sus vehículos. “Es difícil decir si estaban huyendo del fuego o fueron sorprendidos por él”, añadió Gomes.

El drama de Pedrógão Grande se suma al desastre forestal que sufrió Portugal el pasado año, con cinco víctimas mortales y unas 110.000 héctareas pasto de las llamas, la mitad de las que ardieron en todo el territorio de la Unión Europea. El incendio es además el más mortífero de la historia moderna de Portugal, superando al siniestro que en 1966 causó la muerte de 25 personas, todos militares, en la sierra de Sintra.