• Viernes 1 agosto 2014, 15:51 h

elPeriódico.com

Compra tus entradas para Canet Rock

Regístrate | Iniciar sesión
Manel Fuentes

Al contrataque

Manel Fuentes

Periodista

Miliki

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Martes, 20 de noviembre del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Una camiseta roja hasta los pies, zapatos grandes, gorra a cuadros y un acordeón. Los de mi generación antes de abordar el debate sobre qué ángel de Charlie estaba más buena, tuvimos otro. Resolver qué payaso de la tele nos gustaba más.

Miliki (derecha), junto a Fofó, en una imagen de archivo. EFE

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en la página 76 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 20 de noviembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

En la recién estrenada democracia, el abanico de posibilidades de héroes que nos daba la tele, se limitaba a Gaby, Fofó, Miliki y Fofito. El resto eran toros, María Luisa Seco y series prohibidas como los Hombres de Harrelson o Starsky y Hucht por culpa de los rombos. Así las cosas, el favorito de la mayoría era Fofó, ya que siempre se arrancaba él con esas inmortales canciones, pero yo siempre fui de Miliki. La voz de Fofó me resultaba demasiado estridente y Miliki y su nananiano eran un seguro infalible para disfrutar de la primera sitcom de España, un espacio dentro del circo de televisión española llamado La aventura. Miliki y Don Chinarro eran los reyes del vodevil, y a mi me hacían feliz.

Luego pasaron los años, crecimos, nos hicimos modernos y las revisiones históricas llegaron para enterrar esa época y cargar contra alguna de las letras de los payasos. Como la de la pobre niña que no podía jugar porque tenía que planchar y lavar y tricotar y no sé cuántas cosas más, mientras los niños disfrutaban ociosos.

Con la perspectiva del tiempo, casi todos los juicios son injustos, pero si buceamos en nuestro interior y tratamos de recordar lo que significaban entonces ellos para nosotros, dejando la vergüenza a un lado para reconocerlo, entonces nos volveremos a ver corriendo para llegar a tiempo a estar delante de una tele en blanco y negro y escuchar las notas del «Había una vez un circo, que alegraba siempre el corazón».

En los quioscos de las Ramblas vendían postales en color de todos ellos y yo un día, tuve una de Miliki.

La conexión

El domingo al mediodía me enteré de que Emilio Aragón ya no estaba. Y en ese momento, mientras la tele iba reponiendo imágenes más o menos recientes se produjo ese click de complicidad que a veces se da en el interior de uno. Era una conexión desde el agradecimiento infantil, era un «buen viaje», era un «hasta siempre, Emilio».

La vida y el trabajo hicieron que coincidiéramos y charláramos, que cantásemos juntos en uno de sus discos y que pudiera acompañarle a Granada en el 2003 para inaugurar la reconversión de su Circo del Arte en una escuela para nuevas generaciones. Le vi feliz. Allí se cerraba un círculo, como el de su propia vida y esas caravanas errantes encontraban cobijo y podrían dar futuro a otros que estaban por venir.

El domingo al mediodía me enteré de que ya no estaba y hoy, desde aquí, mando un beso afectuoso a sus familiares y a mis compañeros de infancia, esos otros niños de más de 40 que también lo quisieron. Emilio ya no está, pero mientras haya una camiseta roja, unos zapatos grandes, una gorra a cuadros y un acordeón, Miliki no se irá. Gracias por hacernos ver un mundo en colores cuando todo era en blanco y negro.

Leer más artículos de:

Manel Fuentes

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más visto
Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado

También en elPeriódico.com