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Manel Fuentes

Al contrataque

Manel Fuentes

Periodista

Ahora y aquí

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Martes, 15 de enero del 2013 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Estamos en el ahora. Pocos creen en el futuro y para los que no están aplastados por el pasado, solo existe el presente. Eso que ya no es válido en nuestras finanzas públicas que arrastran deudas para ahogarnos el futuro común, es nuestra certeza ahora: solo existe hoy.

Una joven practica 'jogging' en la playa, en la Barceloneta. ELISENDA PONS

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Información publicada en la página 60 de la sección de Contraportada de la edición impresa del día 15 de enero de 2013 VER ARCHIVO (.PDF)

Se acabó lo de vivir a cómodos plazos, hipotecando nuestro tiempo para una promesa de felicidad futura. Estamos escarmentados de cómo se nos han comido los intereses y cómo nos han devaluado el principal. Y ya no estamos dispuestos a dejar que ni lo material ni lo espiritual pasen por el notario. La demoscopia dice que cada vez le fiamos menos nuestro optimismo al futuro y a los actores que decían saber manejarlo. Hemos tomado conciencia de nosotros, y por tanto del ahora y aquí. Nos hemos descreído frente a las promesas de nuestros irresponsables. Empezamos a darle un valor relativo a nuestros absolutos hace pocos años. El trabajo, las relaciones personales¿ Las satisfacciones no las queremos a la larga. Solo sabemos que es hoy cuando estamos vivos. Nuestras compras ya no son tan programadas, ni tampoco nuestras inversiones.

Más que programar unas vacaciones, lo que pretendemos es que no se nos escape el viernes noche¿ Se acabaron los cuentos de la lechera, y la tramposa promesa judeocristiana de que, tras el sacrificio, llegará la recompensa, con el sentimiento de responsabilidad y culpa como perverso acicate. Nos engañaron. Su recompensa ha acabado siendo nuestro sacrificio y ya no estamos dispuestos a jugar a este juego. Ahora somos exigentes con el presente. Ya no fiamos. Vivimos al contado. Solo conversaciones estimulantes. Solo buena compañía. Tiempo de calidad. A falta de dinero esto sí se lo podemos exigir al presente. Menos diplomacia y más autenticidad. Ya no nos creemos que el superconsumo nos va a llevar a la felicidad. Y encima no nos lo podemos permitir.

Lo sencillo

Es el momento de disfrutar de los amigos. Un buen café, un paseo agradable, correr al aire libre, intercambiar libros, leer el periódico y comentarlo, sobremesas en casa tras una comida en grupo¿ Poco a poco vamos descubriendo que a veces, menos es más. Y que con menos, ganamos en autonomía y en singularidad.

Se acabó el hacer lo que todos hacen. El ir adónde todos van y el comprar lo que todos tienen. Roto el círculo, estamos cerca de volver a ser soberanos de nuestro tiempo. Y desde la no necesidad exigir. Exigir desde la posición de fuerza del consumidor responsable. A vendedores y políticos. A todo aquel que se cruce en nuestro camino. Lo que debemos buscar y perseguir es que toda interacción inmediata en nuestra vida nos llene. Esté asociada a la calidad más que a la cantidad. Y así, tomando conciencia y preocupándonos solo del presente, igual construimos un futuro más esperanzador. No hay que dejar nada para mañana, porque el mañana no existe. Y el que nos dibujan no nos interesa. Juntos lo abordaremos, eso sí, después de haber sabido disfrutar del hoy. Ahora y aquí.

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