Las Olimpiadas de Río de Janeiro han comenzado. Londres le pasó el testigo y la bandera olímpica ya ha llegado a la ciudad brasileña, donde el estandarte fue recibido con toda pompa y circunstancia. Hoy será trasladada a Brasilia, donde le espera la presidenta, Dilma Rousseff, y después volverá para ser homenajeada en Copacabana, recibir el abrazo del Cristo del Corcovado e instalarse en el Palacio de la Ciudad, donde será vigilada por la Guardia de Honor de la Bandera hasta que esté concluido el Pabellón Olímpico, una de las primeras instalaciones, junto con el renovado estadio de Maracaná, que deberá inaugurarse.
Un enorme cartel da la bienvenida a la Olimpiada de Río de Janeiro, ayer en la playa de Copacabana. REUTERS / JOAO PAULO ENGELBRECHT
Información publicada en la página 305 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 14 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En la clausura de Londres, Brasil presentó un aperitivo de lo que serán los de Río: samba, carnaval y Pelé. Pero ahora la cuenta atrás ha comenzado y la ciudad tendrá que demostrar que se merece ser una sede olímpica y que estará preparada para acoger el mayor evento deportivo del planeta.
El primer reto comenzó horas antes de la clausura de Londres, cuando el presidente del COI, Jacques Rogge, recordó a Brasil que todavía no había divulgado el presupuesto de los Juegos del 2016. El provisional era de 12.000 millones de euros, pero la cifra variará y no será divulgada hasta que no estén licitados todos los proyectos.
A contrarreloj
La ejecución de las obras es la principal preocupación. Los plazos son ajustados y Río tendrá que hacer un verdadero salto olímpico para que todo este a punto para los Juegos. Algunos proyectos no han comenzado, pero preocupa especialmente la construcción del Parque Olímpico de Barra, ubicado en el circuito automovilístico Nelson Piquet, que aún está siendo demolido. Este macrocomplejo deportivo no comenzará a ser construido hasta el 2013 y tiene, además, el problema añadido de las cerca de 2.000 personas que viven en la favela Vila Autódromo, que tendrán que ser reubicadas en otro lugar.
Un problema similar es el del Parque Olímpico Deodoro, aunque, en este caso ni la licitación de los proyectos ni el inicio de las obras tienen fechas. Algo similar ocurre con el puerto olímpico, aunque las autoridades confían en que habrá tiempo suficiente.
Primero, el Mundial
En lo que a transportes se refiere, la ampliación del metro ya ha comenzado y, según las autoridades, se terminará a tiempo, e incluso antes, ya que Río es una de las sedes del Mundial de fútbol del 2014.
Del ejemplo de Londres hay que sacar lecciones y, según los medios brasileños, uno de los mayores desafíos será encontrar soluciones para el transporte de los millones de visitantes y garantizar su seguridad, algo que parece complicado en Brasil, donde la policía nada tiene que ver con la londinense.
El punto negativo en Londres, según los medios, ha sido el tráfico, el elevado precio de los hoteles y que las agencias de viajes compraron demasiadas entradas para los Juegos, lo que generó mucha reventa. El reto es mayúsculo y la cuenta atrás ya ha empezado.