Tres de tres. El taekuondo español no perdona en Londres. Tres luchadores, tres medallas. Tras el oro de Joel González y la plata de Brigitte Yagüe, ayer llegó la nueva plata de Nicolás García, un canario de 24 años que en su debut olímpico no quiso dejar pasar la ocasión de darse un paseo por el podio en la categoría de menos de 80 kilos. Su paseo triunfal londinense fue contundente, con un solo borrón a final. Derrotó al iraní Yousef Karami en primer ronda por 8-2. «Estoy aquí para ganar una medalla, siempre hay que pensar eso cuando vas a unos Juegos», anunció ya por la mañana. Barrió al británico Lutalo Muhammad en cuartos de final por 7-2. «Estoy feliz de ganar a un guerrero británico en su propio tapiz», añadió. Y superó por los pelos al italiano Mauro Sarmiento en semifinales (2-1), con una patada al peto del transalpino a falta de tres segundos. «Vine por el oro y no me puedo quitar estas palabras de la cabeza», profetizó. En la final, no pudo hacer realidad su deseo, porque el argentino Sebastián Crismanich le aplicó la misma medicina y le marcó un punto a falta de 22 segundos. Resultado: 0-1 y primer oro para Argentina en estos Juegos.
Nico García (derecha) pelea contra Eduardo Crismanich en la final de menos de 80 kilos. REUTERS / KIM KYUNG-HOON
Información publicada en la página 304 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 11 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
UN LUCHADOR / Pero la recompensa valió la pena. Una plata que Nico García Hemme consiguió llegando casi de tapado a sus primeros Juegos, a pesar de haber sido ya plata en los Mundiales del 2009 y bronce en los recientes Europeos de Manchester. El niño que comenzó a frecuentar el gimnasio a los cuatro años con su hermano gemelo Hugo porque su padre los encontraba muy movidos evolucionó hasta el éxito de ayer. Los primeros técnicos que tuvo en la federación le encontraban fuerte, pero muy descoordinado en sus movimientos. Marco Carreira, su entrenador, le fue puliendo y sublimando sus virtudes, que no son pocas. Nicolás es un luchador, en todos los sentidos de la palabra, un trabajador constante e infatigable que no se rinde nunca en el combate. Por eso ganó ayer en el último suspiro al italiano Sarmiento, y por ese pensamiento positivo que le acompaña siempre peleó hasta el final por el peldaño más alto posible en el podio.
Nicolás García estuvo muy arropado en la grada, por multitud de familiares y amigos. Su novia, Lidia Redondo, también estaba cerca, en la misma ciudad. Es gimnasta rítmica en el conjunto español que mañana disputará la final partiendo desde la quinta plaza.
El nuevo medallista español, becado en la Residencia Blume de Madrid desde el 2005 (año en que ya fue campeón de Europa júnior, su mejor recuerdo deportivo hasta ayer), destaca también por su consistencia mental, que ha estado trabajando con la ayuda de un psicólogo. Ya no se precipita en los combates; espera su momento. Técnicamente es muy completo, y físicamente tan flexible que su ataque preferido es el que va directamente al casco del contrario. La cabeza también la emplea para labrarse el futuro, y compagina su ya triunfal trayectoria deportiva con los estudios de Arquitectura, que administra tan sabiamente como sus certeros movimientos en el tapiz.
UNA MEDALLA ANTERIOR / Ayer, tras su tradicional ritual antes de cada combate -da cuatro saltos y se anima con su infalible lema: «aquí y ahora»-, Nico García siguió la estela de González y Yagüe y firmó el pleno del taekuondo español, que solo había logrado una medalla anteriormente desde que el deporte es olímpico (año 2000). Gabriel Esparza, ahora técnico de la federación en Barcelona, se llevó una plata de Sídney.
«Estamos en una nube, este es el empujón que le faltaba al taekuondo», aseguró el seleccionador, Jesús Tortosa, de un deporte que tiene más de 200.000 practicantes.