El atleta argelino Taoufik Makhloufi, recalificado para la final olímpica de 1.500 por los delegados técnicos, ha puesto colofón a la quinta jornada del atletismo en los Juegos con una victoria insultante que ha sorprendido más todavía en contraste con el naufragio de los grandes favoritos, los kenianos. El estadounidense Leonel Manzano (3:34.79) ha sido plata y el marroquí Abdalaati Iguider, (3:35.13), bronce.
El keniano Asbel Kiprop, campeón mundial, que pretendía emular al presidente del Comité Organizador de Londres 2012, Sebastian Coe, revalidando su título olímpico, ha acabado 12º y último, y Kenia, que había llegado a pensar en un triplete inédito en 104 años, no ha pasado del séptimo lugar de Silas Kiplagat.
Hace 24 horas Makhloufi estaba fuera de la final de 1.500. El juez de carrera de la primera ronda de 800 decidió descalificarlo por entender que no había prestado su esfuerzo de buena fe, al abandonar su serie cuando solo había recorrido 100 metros.
La Federación Argelina alegó que Makhloufi se había retirado para no agravar sus molestias en una rodilla, en vísperas de la final de 1.500, y los delegados técnicos, a la vista del informe médico, decidieron readmitirlo. Ahora es campeón olímpico y con una superioridad insólita cuando se enfrentaba a atletas de tanto peso en la historia reciente.
Chepseba y el bahrainí Belal Mansoor Alí, hombro con hombro, han marcado la pauta en las primeras vueltas: 58.30 el 400, 1:58.63 el 800. La carrera discurría sin novedad hasta que el propio Chepseba ha empezado a forzar la máquina a 600 del final.
Kiprop ha empezado a sufrir en el penúltimo paso por la recta principal. Poco después del toque de campana, Makhloufi ha tomado posiciones en cabeza y a 300 metros del final cambió bruscamente para ganar con insultante facilidad (3:34.08), precediendo a Manzano y a Iguider.