Emilio Pérez de Rozas
Periodista
Yo no vi competir o, perdón, inhibirse de competir a las parejas de bádminton descalificadas por adulterar la competición. No lo vi y eso que algunas de ellas son campeonas del mundo. Las despidieron de Londres-2012 por hacer una táctica muy habitual, sí, reconozcamos que muy habitual, aunque siempre, siempre, disfrazada, de no jugar a ganar si la 'no victoria' te beneficia, de inmediato o a los pocos días, en el siguiente cruce o en la final, vaya usted a saber.
Yo no vi a las fabulosas chinas Wang Xiaoli y Yu Yang, las no menos buenas, dicen, indonesias Greysia Polii y Meiliana Jauharim, y las estupendas parejas surcoreanas Jung Kyung-eun y Kim Ha-na, y Ha Jung-eun y Kim Min-jung mirar al techo mientras sus pequeñas y ligeras raquetas parecían no tener cordajes y las plumas de la pelotita, plomo. No lo vi, pero no creo, que fuese más descarado que el 16-31 del último cuarto con el que España perdió ante Brasil, evitando así cruzar en semifinales con EEUU.
Ignoro si es políticamente correcto escribirlo, comentarlo, criticarlo, denunciarlo, pero la manera en que actuó la selección de los que muchos consideran la ÑBA, liderada por ese enorme mito que ya es Pau Gasol, por cierto, abanderado español ¡ojo al dato, que no es coña!, dejó mucho que desear. Claro que la fama que les precede puede, sí, que les permita realizar actuaciones así (no quiero hablar de amaños, ¿o sí?) y superar el trance sin un rasguño, porque no he leído, no, que nadie dudase de esa derrota. Hasta han hablado de que ya les pasó antes, es decir, que ya sufrieron algún susto en otros partidos en el último cuarto.
Me da lo mismo. A mí me pareció lamentable y denunciable. Y no porque ocurriera, no, que cada uno es libre de buscarse el rival que crea oportuno, sino porque todos ellos, todos, empezando por el entrenador y cada una de sus figuras, se llenaron la boca, horas antes del duelo, de palabrería asegurando que jamás, jamás, jamás actuarían en contra del deporte. Pues lo siento, pero yo tuve la sensación de que les daba igual ganar, o no, que querían perder. Porque no les vi demasiado desesperados en los últimos minutos, cosa que siempre sucede en el básquet cuando uno quiere ganar el partido faltando un minuto.
Si no hubiesen dicho nada, no habría escrito esto. Pero me duele que, preguntados por la situación, dijesen que la manera de empezar a perder las medallas era dejarse ir en el partido ante Brasil. Pues no sé si perderán las medallas, pero su papel en el último cuarto frente a Brasil es para que pasen vergüenza olímpica. Pero son tan buenos, tan buenos chicos, nos han dado tantos ejemplos, tantas alegrías, tantas medallas, tantos títulos, que está toda España mirando hacia otro lado.
Yo no ví jugar a Wang Xiaoli, Yu Yang, Greysia Polii, Meiliana Jauharim, Jung Kyung-eun, Kim Ha-na, Ha Jung-eun ni a Kim Min-jung, pero sí vi cómo Pau Gasol y compañía me hicieron sentir, lo siento, vergüenza ajena. Pero de ellos, nadie ha dudado. Nadie.