"Los franceses hacen huelga los lunes porque sube el pan; los martes se manifiestan porque ganan poco; los miércoles protestan por la falta de libertades... Y el domingo votan a la derecha". La célebre frase del expresidente socialista francés François Miterrand sobre la idiosincrasia de los franceses no se reflejó en las urnas en las últimas elecciones presidenciales.
Un manifestante del movimiento 'Occupy Frankfurt' junto al símbolo del euro, el pasado 6 de agosto. ALEX DOMANSKI | REUTERS
Francia, con una economía renqueante y perdida ya la triple A que define la pertenencia al Olimpo de las potencias económicas, votó al socialista François Hollande. O más bien podría decirse que votó en contra de las medidas de austeridad de la cancillera alemana Angela Merkel y a favor de una agenda económica para el crecimiento en la Europa asfixiada por el exceso de déficit.
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