Tras dos horas y media de un plácido vuelo de Gotemburgo a Bucarest, el Barça ha aterrizado en Rumanía para disputar este sábado el último partido de la pretemporada frente al Dinamo. Tito Vilanova, el entrenador azulgrana, ha anunciado que Fontàs reaparecerá ante el conjunto rumano después de haber estado ocho meses de baja tras la grave lesión que padeció en Pamplona.
Villa, en cambio, no jugará en Bucarest porque los técnicos no quieren correr riesgos después de estar siete meses de baja por la fractura de tibia que padeció en Japón en diciembre pasado. El problema es que llega el inicio de la temporada oficial y Villa aún no ha reaparecido, por lo que los técnicos planean incluso montar algún tipo de encuentro en las próximas semanas con el filial para que vaya adquiriendo ritmo de competición.
No se espera que el golpe que ha recibido Jordi Alba en la rodilla derecha durante el entrenamiento de esta mañana en Gotemburgo sea nada grave. El nuevo lateral izquierdo lucía una venda en su pierna derecha, pero no ha sido incluído, de momento, en ningún parte médico.
El Barça ha llegado a Rumanía con una hora de antelación sobre el horario previsto bajo una fina lluvia, después de una semana donde el termómetro ha alcanzado hasta los 45 grados, donde apenas permanecerá 24 horas, el tiempo suficiente para disputar un amistoso, que le reportará dos millones de euros. Y directamente tanto los jugadores como el resto de expedición, los cinco seguidores que acompañan al equipo y los periodistas han pasado directamente del avión al autobús, sin control previo de pasaportes ya que han desfilado por el pabellón de autoridades del aeropuerto de Bucarest.
Tras el amistoso ante el Dinamo, el Barça cerrará la pretemporada y luego volverá a casa porque el domingo 19 de agosto empieza la Liga en el Camp Nou ante la Real Sociedad.