Para un jugador de éxito que ha estado en Mundiales, Eurocopas, que ha ganado una Liga y varias Copas del Rey, unos Juegos no deberían significar gran cosa. Ya se sabe que los futbolistas ganan mucho dinero y no tienen problemas para salir en la prensa, ser mediáticos y acumular popularidad. Pese a todo ello, a Alfonso Pérez Muñoz, el exdelantero que da nombre al estadio de fútbol de su ciudad, le gusta valorar el oro de Barcelona como el título más importante conseguido en su carrera deportiva.
"Hay varias oportunidades de jugar la Champions o incluso los Mundiales, pero oportunidad olímpica solo hay una. Y la aprovechas o no. Nosotros tuvimos la suerte de aprovechar esa oportunidad única en nuestra vida y pasar a la historia del fútbol".
Los ojos se le iluminan casi tanto como cuando habla de su gran afición actual, la caza mayor. El despacho que comparte en Getafe con su hermano, el también exfutbolista Iván Pérez, está lleno de cornamentas y trofeos de caza. "El corzo es el más difícil de cazar, es el más astuto", afirma mientras señala a la pared, donde los trofeos comparten espacio con un pequeño ramillete de fotos y de recortes de prensa.
Algunos hacen referencia al oro olímpico, conquistado en aquella final del Camp Nou ante Polonia (3-2) con el gol en el último suspiro del gaditano Kiko. "Ganar en el último minuto sabe el doble de bien. Ese gol de Kiko me pone la piel de gallina cuando lo veo". Antes habían marcado Abelardo, de cabeza, y otra vez Kiko, remontando el 0-1 inicial de Polonia.
"Aquella generación fue muy buena, con muchos jugadores que ya eran referentes en sus equipos", explica Alfonso. El portero Toni, Ferrer, Abelardo, Amavisca, Luis Enrique, el propio Kiko, Solozábal, López, Guardiola... ¿Y cómo era Guardiola entonces? ¿Ya apuntaba liderazgo? "Era un fatiga del fútbol", suelta Alfonso en argot. ¿Un fatiga? "Sí, una persona perfeccionista, que insiste mucho en las cosas. Una persona a la que le gusta mucho el fútbol, que lo vive. Estoy convencido de que, como entrenador, veía 20 vídeos de partidos de los rivales". "Ya entonces --prosigue-- te insistía en dar el balón al pie, le gustaba distribuir, era brillante, metódico... Creo que como entrenador ha conseguido hacer un fútbol diferente, inculcando a sus jugadores lo que a él le gustaba como jugador, ese fútbol rápido y de toque que tanto ha triunfado".
¿Y Alfonso Pérez no va a seguir el camino de Pep Guardiola en los banquillos? "Hice el curso de entrenador un año después que él, pero la verdad es que nunca me he puesto en el mercado para entrenar. Creo que valdría, pero también hay que tener suerte", afirma el exdelantero, que nunca ha jugado en el Getafe y que sin embargo triunfó rotundamente en el Betis. "Qué bonitos, qué bonitos son los goles de Alfonsito", desgranaba el locutor en la presentación de los equipos. Mientras se lo piensa, mata el tiempo en partidos de veteranos y de fútbol indoor. Y los ojos se le siguen iluminando con el recuerdo de aquel insólito Camp Nou repleto de seguidores y banderas españolas.