Consciente de que este lunes se había convocado una nueva jornada de huelga en el transporte público de Barcelona, salí de casa una hora antes para llegar a tiempo a la universidad. Pero en cuanto llegué a la estación de metro de Fabra i Puig supe que tendría que armarme de paciencia. No solo la frecuencia de trenes era mucho menor de lo habitual, sino que los usuarios colapsaban el andén. Cuando llegó el metro, lleno hasta los topes, solo algunos de los que esperaban consiguieron subir a base de empujones, y el resto nos quedamos en tierra, totalmente indignados. Como usuaria que paga su billete día a día espero a cambio, al menos, un servicio que se corresponda con lo que estoy pagando, dos euros por trayecto, y no lo que se está ofreciendo durante estas jornadas de huelga.
Mª Ángeles Morales Martín
Barcelona
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