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La unidad sindical y, especialmente, la dureza de los últimos recortes aprobados por Mariano Rajoy dieron ayer su fruto. Centenares de miles de personas mostraron un rechazo marcado por la indignación y la rabia al último machetazo dado por el Gobierno al Estado del Bienestar. La asistencia a las 80 manifestaciones convocadas en toda España desbordó las expectativas de los sindicatos, que fueron empujados por la marea humana hacia una huelga general después del verano.
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 20 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En Madrid, los líderes de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, advirtieron de que la masiva manifestación de la capital y del resto de ciudades «no es el acto final de nada», sino el inicio de un reguero de movilizaciones durante el verano que incluirán una cumbre social para exigir a Rajoy que rectifique o que somete sus recortes a un referendo. Para Toxo, las protestas de ayer son un «acto unitario de la representación genuina de la sociedad, no sólo del movimiento sindical», porque el paquete de medidas adoptado por el Gobierno «afecta al conjunto de los ciudadanos y solo protege a las élites del país». Méndez habló de «política suicida».
En Barcelona, la plaza de Urquinaona y la estación de metro se convirtieron en un hervidero de gente que en muchos casos optó por situarse delante de la cabecera ante la dificultad de entrar en una riada de manifestantes que tardaron hasta más de dos horas en hacer el recorrido hasta el Pla de Palau. En la cabecera se visualizó la «histórica» unidad sindical, como la calificaron las centrales, al incorporar a dirigentes de CGT, USOC y la Intersindical-CSC junto a los de CCOO y UGT.
Los sindicatos tardaron más de la cuenta en dar una cifra de manifestantes debido a la avalancha que respondió a la cita. Finalmente, aseguraron que había 400.000 personas en la calle, una cifra que la Guardia Urbana recortó hasta únicamente 40.000. En Madrid, la disparidad fue mayor, entre 800.000 y 40.000 según la Guardia Urbana. En el resto de ciudades catalanas hubo unas 100.000 personas en las marchas. Al margen de la guerra de cifras, las protestas de ayer fueron de las más multitudinarias que se recuerdan.
Ante este clamor popular, los dirigentes sindicales se situaron claramente en un escenario de una huelga general después del verano. «Esta manifestación es una de las previas a la huelga general», según indicó el líder de la UGT de Catalunya, Josep Maria Álvarez.
Su homólogo de CCOO, Joan Carles Gallego, dio a Rajoy la alternativa para evitar el paro: un referendo sobre las medidas de ajuste. Mientras, CGT y los sindicatos vascos ELA y LAB se han adelantado y convocarán huelga general en Euskadi el 26 de septiembre.
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