Cuando el jueves, 2 de agosto, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, pareció no mojarse con respecto a una intervención en el mercado de deuda para aflojar la tensión sobre el coste de financiación del Tesoro español, no se prestó excesiva atención a la evolución de los títulos soberanos a corto plazo ¿bonos a dos y tres años¿ cuyos tipos de interés iniciaron un acusado descenso que se ha mantenido hasta hoy.
Los analistas interpretan esa evolución como una señal clara de que el BCE o el fondo de rescate europeo que corresponda acabará comprando títulos españoles. Eso sí, después de que los solicite el Gobierno. Y eso ha dado un respiro a la deuda española ya que, si el BCE compra, los especuladores no harán negocio.
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