Cuando todavía se perciben los ecos del tercer tijeretazo del Govern de Artur Mas y mientras el Ejecutivo español de Mariano Rajoy está ya concretando los efectos de los 10.000 millones de euros de recortes en salud y educación, el portavoz del Govern, Francesc Homs, dio ayer por hecho que más pronto que tarde los ciudadanos volverán a ver cómo se les aprieta el cinturón. Sin precisar cuándo ni cómo, Homs afirmó: «Las políticas de austeridad seguirán y se pueden intensificar como consecuencia del rescate».
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Y es que el Govern está convencido de que los 100.000 millones de ayuda prestada por la Unión Europea al sistema financiero español sin duda van a comportar contrapartidas. «Si no es a cambio de algo, ¿por qué motivo tendrían que dejar dinero a las instituciones españolas?», se preguntó Homs.
Es conocido que el Ejecutivo catalán lleva semanas esperando que el Gobierno del PP apruebe nuevos recortes. Especialmente los que afectarían al salario de los funcionarios, una decisión que permitiría a la Generalitat dejar sin efecto su tijeretazo del 5% del sueldo de los trabajadores públicos en Catalunya. Además, los dirigentes de CiU están convencidos de que a Rajoy no le toca más remedio que aumentar el IVA. Tras la intervención para salvar a la banca, esta medida ahora se da por segura en el Palau de la Generalitat.
LA «LIGEREZA» DE RAJOY / El otro mensaje que ayer quiso transmitir el portavoz de la Generalitat consistió en una crítica a las formas con las que el Gobierno central ha gestionado la ayuda de las instituciones europeas. En especial, la resistencia que ha opuesto Rajoy a definir lo sucedido como un rescate. «Al no llamarle rescate se corre el riesgo de hacer el ridículo y no genera la confianza y el crédito que se persigue», lamentó Homs. El portavoz insistió en un reproche recurrente de la Generalitat al Ejecutivo del PP: su falta de credibilidad. Es más, según Homs, este defecto «hace que cuando te rescatan te pongan condiciones, obviamente». También el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, criticó ayer a Rajoy por haber abordado la operación con «demasiada ligereza» e incluso en términos «triunfalistas».
Por otra parte, CiU sostiene que el rescate no afectará a la reivindicación del pacto fiscal. Fuentes de Convergència admiten que un rescate global a la economía española hubiera dejado tocada la reclamación fiscal catalana, pero el hecho de que la ayuda de la UE se haya concentrado en la banca no ha de afectar al modelo de financiación propio que reclama la federación nacionalista.