Mariano Rajoy ya ha entrado en la historia del movimiento sindical. Su ímpetu con las tijeras ha conseguido un hecho histórico: la unión de todos los sindicatos con el objetivo común de combatir las draconianas medidas aprobadas para reducir el déficit público. La unidad conseguida como reacción a los recortes es incluso de más calado que el anterior precedente de la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS), que nació en 1976 para plantar cara a las reformas del Gobierno de Adolfo Suárez.
Información publicada en la página 3 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 20 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Son otros tiempos, pero los intereses que empujaron a los sindicatos a unir sus voces son similares. En 1976, CCOO, UGT y la USO crearon la COS para reivindicar la libertad sindical y una prestación por desempleo equivalente al 100% del sueldo en vísperas de la redacción del Estatuto de los Trabajadores. En el 2012, los sindicatos se han unido entre ellos y con amplios movimientos sociales como el 15-M para protestar por la rebaja de la prestación por desempleo y por las reformas que quitan poder y efectivos liberados a las centrales frente a los empresarios.
Juntos pero no revueltos
En la manifestación celebrada ayer en Barcelona fue posible ver a antiguos rivales o enemigos en la misma marcha «juntos pero no revueltos». A pocos metros de los delegados, afiliados y simpatizantes de CCOO y UGT, desfilaron los de USOC, CGT, CSI-CSIF y los sindicatos que representan a colectivos como médicos y enfermeros con frecuencia enfrentados a las centrales de clase.
«Es el momento de ir todos a una ante una agresión de tal envergadura, aunque nosotros mantenemos nuestra posición. Si CCOO y UGT creen ahora que hay que movilizarse más y radicalizarse, bienvenidos», aseguraba ayer un dirigente de la CGT. El efecto del último paquete de reformas en la recuperación del espíritu sindical unitario ha sido muy claro. Hace un mes, el 20 de junio pasado, CCOO y UGT llevaron a cabo 59 manifestaciones en toda España por su cuenta, aunque sin el respaldo de otros sindicatos que prefirieron o fueron obligados a manifestarse por separado.
Un mes después, la situación ha dado un vuelco por las duras reformas, lo que ha llevado a CCOO y UGT a buscar aliados más allá de sus círculos habituales y a otras organizaciones a acercarse a ellos.
El primer indicio de que la unidad frente a lo que los sindicatos consideran como agresiones era posible se produjo después de la pasada huelga general. Las detenciones de varios sindicalistas fueron un poderoso argumento para los principales sindicatos estamparon sus sellos en un comunicado conjunto en el que pedían el fin de la persecución policial y judicial.
Pero a nadie se le escapa que la convivencia en esta nueva COS en ciernes es difícil debido a múltiples rencillas pasadas. En la manifestación de ayer, se optó por distribuir la marcha en bloques entre los que destacan el que se podría llamar convencional formado por CCOO y UGT y el autodenominado «crítico» integrado por el 15-M.
El juego entre esas corrientes dio como vencedor en Twitter a los más proclives a los alternativos unidos bajo la etiqueta #HayMasOpciones, que se impuso a la genérica del #19J impulsada los CCOO y UGT. Está por ver la duración de esta inusual convivencia en las protestas de todo tipo de organizaciones agrupadas en plataformas. El anterior referente de la COS duró menos de un año.