Director Adjunto
La noria es un producto televisivo que basa su indudable éxito de audiencia en la excitación de las bajas pasiones del público. Lo hace tanto cuando toca temas escabrosos -sucesos que conmocionan a la opinión pública- como cuando se adentra en la llamada crónica rosa o en la actualidad política. Disfrazado de espacio debate, de foro de discusión de temas de interés general desde diferentes ópticas ideológicas, La noria es en realidad un producto de entretenimiento, un espectáculo donde una serie de opinadores acuden no para reflexionar sino para montar un show de posiciones extremas, descalificaciones mutuas, escenas crispadas y manoseo impúdico del corazón y otras vísceras. Un programa bien hecho, según algunos expertos, pero con el pequeño defecto de que deja de lado esa antigualla que, al parecer, es la ética.
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