El Periódico

Canet Rock 2015

Juancho Dumall

Director Adjunto

Girar 'La noria'

@JuanchoDumall

Jueves, 17 de noviembre del 2011

La noria es un producto televisivo que basa su indudable éxito de audiencia en la excitación de las bajas pasiones del público. Lo hace tanto cuando toca temas escabrosos -sucesos que conmocionan a la opinión pública- como cuando se adentra en la llamada crónica rosa o en la actualidad política. Disfrazado de espacio debate, de foro de discusión de temas de interés general desde diferentes ópticas ideológicas, La noria es en realidad un producto de entretenimiento, un espectáculo donde una serie de opinadores acuden no para reflexionar sino para montar un show de posiciones extremas, descalificaciones mutuas, escenas crispadas y manoseo impúdico del corazón y otras vísceras. Un programa bien hecho, según algunos expertos, pero con el pequeño defecto de que deja de lado esa antigualla que, al parecer, es la ética.

Espacios como La noria tienen buena culpa del creciente desprestigio del periodismo en España. Mucha gente cree, en efecto, que ese griterío, esa inmersión en el amarillismo, es periodismo. Y no lo es, por más que haya periodistas en el reparto ejerciendo de tertulianos al borde del ataque de nervios.

Dicho esto, no parece que el boicot comercial al programa sea un gran avance hacia un uso maduro de los medios de comunicación de masas. Es más, la retirada de la publicidad en el espacio que presenta Jordi González no deja de ser inquietante. Porque ante la gran excitación en las redes sociales que ha seguido al acoso de los mercados (sí, de los mercados) al bodrio de Tele 5, cabe preguntarse quién será el próximo, quién encenderá la mecha para que otro programa, infame, decente o mediopensionista, reciba la obstrucción comercial.

Los boicots son generalmente detestables porque son demagógicos, se ejercen desde el anonimato que da la masa y los acaban pagando justos por pecadores. ¿Recuerdan, por poner solo dos ejemplos, los llamamientos a que no se comprara cava catalán o los que hacía Jiménez Losantos desde la COPE para que el público no comprara el ABC, diario que no secundaba la siniestra tesis de la conspiración del 15-M?

Sería, en fin, triste que La noria desapareciera por la amenaza de los anunciantes y no por la vía, mucho más democrática, de que la audiencia diera la espalda a ese espacio que es cualquier cosa menos un servicio público.

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