El desmantelamiento de una red de jóvenes islamistas radicales ha sacado a la luz la existencia en Francia de un vivero de émulos de Mohamed Merah, el yihadista de 23 años que sembró el terror en Toulouse matando a cuatro judíos y tres militares de origen musulmán. «Hay varios centenares de individuos capaces de organizar células como las que acabamos de desmantelar», admitió ayer el ministro del Interior, Manuel Valls, que calificó el fenómeno de «terrorismo interior» . «No se trata de extranjeros, sino de franceses musulmanes. Hay un antisemitismo nacido en la banlieue», precisó.
Comunidad judía en alerta 8 Vigilancia reforzada a la puerta de una sinagoga en París, el domingo. REUTERS / CHRISTIAN HARTMANN
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 09 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Al igual que Merah, los 12 detenidos y el fallecido -tras enfrentarse a la policía- durante la redada proceden de barrios desfavorecidos donde se iniciaron en la delincuencia, se convirtieron recientemente al salafismo y tenían como objetivo la comunidad judía. En los registros, la policía encontró una lista de organizaciones israelís en la región de París.
Tras recibir en el Elíseo a los representantes hebreos, François Hollande dijo que se reforzará la seguridad en las instituciones y centros de culto judíos. En Argenteuil (periferia de París), el sábado, uno de ellos fue objeto de disparos.
Temor a atentados
Seis meses después de la masacre de Toulouse, la policía antiterrorista, sometida a una gran presión tras los fallos que permitieron a Merah burlar a los servicios secretos, lanzó el fin de semana una operación para prevenir otra ola de atentados. El líder del grupo, Jérémie Louis-Sydney, de 33 años, era sospechoso de participar, el 19 de septiembre, en un ataque contra un comercio judío de Sarcelles, al norte de París. Sydney no quiso entregarse al ser interceptado por la policía en Estrasburgo, donde reside una de sus dos esposas religiosas (la otra vive en Cannes). Abrió fuego contra los agentes -hirió a tres- que respondieron con disparos mortales.
Originario de Melun y convertido al islam radical la pasada primavera, Syney se había cortado la barba, posible signo de que estaba a punto de pasar a la acción. «Quería morir como mártir», sostiene la policía.
«El caso de Merah ejerce fascinación en algunos ambientes, especialmente en la prisión», indica el sociólogo Farhad Khosrokhavar. «Internet juega un papel central en la radicalización de los delincuentes», apunta Jean Louis Bruguière, exjuez antiterrorista.
En plena celebración de la festividad judía, la comunidad está conmocionada y con la sensibilidad a flor de piel. «Las herramientas del islamismo radical y de los movimientos nazis son las mismas», sentenció Alain Jakubowicz, presidente de la liga contra el racismo y el antisemitismo.