Después de conseguir lo más dificil, recuperar el entusiasmo perdido de sus bases, convocar a cerca de 100.000 personas en la mayor manifestación desde la guerra de Vietnam y forzar la repetición de las elecciones del 2010 en el estado de Wisconsin, los demócratas se llevaron el martes una enorme decepción. El gobernador republicano, Scott Walker, revalidó su cargo imponiéndose por casi siete puntos a su rival demócrata, Tom Barret. Un resultado que se interpreta como un respaldo a las recetas de austeridad y las políticas antisindicales de los conservadores y que subraya, además, la influencia que tendrá el dinero en las presidenciales de noviembre.
El gobernador republicano Scott Walker, tras conocer que revalidaba el cargo. REUTERS / DARREN HAUCK
Información publicada en la página 19 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 07 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El presidente Barack Obama no quiso implicarse personalmente en estas elecciones, convocadas después de que demócratas y sindicatos reunieran 900.000 firmas, 360.000 más de lo que establece la ley, para forzar la reedición de los comicios del 2010. Pero su partido desplegó todas sus armas, movilizando a miles de voluntarios y abriendo más de 40 oficinas en el estado para ganarse a los votantes.
Se trataba del último aperitivo de envergadura antes de las presidenciales. No solo porque ha puesto a prueba la maquinaria organizativa de ambos partidos, sino también el antogonismo de sus filosofías.
MEDIDAS POLÉMICAS / Para la izquierda, Walker encarna mejor que nadie los demonios del programa conservador. Unos demonios que empezaron a aflorar cuando logró que el Congreso de mayoría republicana eliminara el año pasado los derechos a la negociación colectiva de los trabajadores públicos y aumentara sus cuotas a la seguridad social como medidas para reducir el déficit y pese a la confrontación social que despertaron las iniciativas. Pero los sindicatos, sumidos en una grave crisis estructural, han sido una vez más incapaces de frenar la tendencia imparable que está fagocitando los derechos laborales en todo el país. Ese mismo martes, los votantes californianos de San Diego y San José aprobaron mociones para reducir las pensiones de los funcionarios.
Tiene sus riesgos hacer una lectura nacional de los comicios de Wisconsin, entre otras cosas porque Obama aventaja a Mitt Romney por seis puntos en intención de voto para noviembre en el estado. Pero sí sirve para refrendar el poder que Citizen United ha otorgado a los conservadores y las corporaciones que los apoyan. Walker recaudó más de 30 millones de dólares frente a los 4 de Bennet, la mayoría de fuera del estado. En la América de hoy, los sindicatos se diluyen y las corporaciones tienen todavía más fuerza.