El de los irlandeses será hoy el voto del miedo. Pondrán la cruz en la papeleta influidos por el temor a que las cosas puedan ir aún peor. A que los esfuerzos hechos hasta ahora se vayan al traste. La angustia ante una nueva recaída, vista la inestable situación en la eurozona, ha dominado la campaña del referedo. «La campaña del sí ha funcionado mejor, no porque lo hayan hecho bien, sino por el ambiente en que se encuentra el país. Hay miedo a quedarse fuera», afirma el profesor de política de la Universidad de Dublín City, Eoin O'Malley.
Información publicada en la página 16 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 31 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El Gobierno ha advertido de que la recuperación económica peligraría si el tratado fuera rechazado. Desde el poder se ha pintado un panorama sombrío, de salarios sin pagar y cajeros automáticos vacíos en caso de victoria del no.
«Una patada al plan»
Las multinacionales, que emplean casi el 10% de la fuerza laboral en Irlanda, también han sugerido que podrían replantearse las inversiones si el documento no saliese adelante. «Una situación así conduciría a una mayor incertidumbre y las compañías que deciden las inversiones en Irlanda quizás se pregunten si están tomando la decisión adecuada», ha declarado a Reuters el presidente de la Cámara de Comercio Americana en Irlanda, Peter O'Neill.
Los irlandeses se sienten víctimas de un grupo de banqueros y empresarios que han destruido la economía sin que las autoridades hayan hecho nada para castigarles. El consumo en Irlanda ha descendido un 12% desde el inicio de la crisis económica, en el 2007. «Hay mucha gente que querría darle una patada al plan de austeridad y al Gobierno, pero, igual que yo, no se atreven a votar no porque temen que las consecuencias sean graves», confiesa Sarah Lydon, una ama de casa que vive en las afueras de Dublín, con dos niños pequeños y una gran hipoteca. Hoy apoyará el sí con resignación.
La economía irlandesa registró una leve recuperación a mediados del pasado año, pero el Gobierno ha tenido que revisar a la baja sus previsiones de crecimiento para el 2012, que han quedado en un 0,7%.
El actual plan de rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional expira en el 2013. A partir de ese momento el Gobierno irlandés quiere regresar a los mercados de la deuda. Esa vuelta, sin embargo, necesita a su vez de una normalización de la deuda soberana en los mercados internacionales.
La pasión por Europa que una vez sintieron los irlandeses se ha reducido considerablemente. Su suerte, no obstante, les guste o no, está inevitablemente unida a lo que ocurra en la eurozona.