El Periódico

CONFLICTO ARMADO EN ÁFRICA ORIENTAL

Violaciones masivas en Sudán del Sur

El país más joven del mundo yace sumido en una terrible guerra civil que ha diezmado a la población desde diciembre del 2013

Las mujeres se han convertido en moneda de cambio del Gobierno sursudanés y los niños, en un recurso fácil para rellenar su Ejército

Vídeo de la ONU explicando la crudeza de la guerra que asola Sudán del Sur.

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Vídeo de la ONU explicando la crudeza de la guerra que asola Sudán del Sur.

BEGOÑA GONZÁLEZ / BARCELONA

Viernes, 11 de marzo del 2016 - 18:38 CET

Miles de civiles de Sudán del Sur han sido asesinados, torturados, quemados vivos, castrados o ahorcados. Sus cuerpos han sido abandonados, enterrados en fosas comunes, e incluso se han llegado a documentar casos de canibalismo por inanición extrema. Estos escenarios resumen la crudeza de la guerra civil que asola a este país africano desde diciembre del 2013.

Este viernes, la ONU ha difundido un estudio que cifra en 50.000 las víctimas directas del conflicto, a pesar de que Hervé Lasdaus, jefe de las operaciones humanitarias de la organización, ha reconocido que "se ha perdido la cuenta" de toda la gente que ha muerto.

"El nivel y la intensidad de la violencia son muy superiores a todo lo que habíamos visto hasta ahora", explica en ese informe un trabajador humanitario asentado en una de las zonas del conflicto.

'COGE LO QUE PUEDAS'

"Haz lo que puedas, coge lo que puedas". Dinero, propiedades y, sobre todo, mujeres son moneda de pago para el Gobierno sudanés, según el informe emitido por la ONU. "El Gobierno de Sudán del Sur paga a sus milicianos con mujeres. Tristemente, la violación se ha convertido en una práctica aceptable por parte de los soldados y del Gobierno", asegura a EL PERIÓDICO Cécile Pouilly, portavoz del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein.

La violencia extrema contra las mujeres y las violaciones sistemáticas se han convertido en una de las armas de guerra más utilizadas en este conflicto. Miles de mujeres han sido violadas, explotadas sexualmente u obligadas a casarse con los soldados que han asesinado a parte de sus familias.

ALISTARSE O MORIR

La situación también es una pesadilla para los niños. Alistarse o morir. Así lo ven muchos menores sursudaneses, que tras haber perdido a sus familias o encontrarse en una situación de extrema pobreza, ven en la lucha armada su única oportunidad de tener al menos una comida al día. El reclutamiento de menores para luchar en los conflictos armados es ilegal en Sudán del Sur, pero aún así, Gobierno y oposición llevan a cabo amplias campañas de reclutamiento de niños y jóvenes para hacer crecer sus filas.

"No sabemos exactamente cuántos niños han sido reclutados de forma ilegal para luchar, pero sabemos que el Gobierno los está reclutando y que lleva a cabo grandes campañas para aprovecharse de la vulnerabilidad de los más pequeños", explica la portavoz de la ONU.

SIN ACCESO

"La falta de infraestructuras, la inseguridad del país en general y la gran dificultad de acercarse a las zonas que sufren los ataques nos ha imposibilitado dar una cifra exacta de muertes causadas por el conflicto", explica la portavoz del alto comisionado. A pesar de la dificultad de dar una cifra exacta, según los trabajadores humanitarios instalados en la zona de guerra, las muertes causadas por el conflicto rondan las 300.000, agravadas también por la falta de recursos, de alimento y de hospitales.

Actualmente hay más de dos millones de personas desplazadas o desaparecidas "cuyas vidas no pueden darse por perdidas y no podemos considerarlas como fallecidas", explica Pouilly. "Además, la destrucción de hospitales y la fragilidad de la administración pública complican, aún más si cabe, la tarea de acceder a los registros", asegura la portavoz de la ONU.

EL PAPEL GUBERNAMENTAL

El Gobierno de Sudán del Sur, concretamente su presidente, Salva Kiir, firmó "con grandes reservas" un acuerdo de paz con los rebeldes opositores en agosto del 2015. El acuerdo estaba destinado a poner fin a los cerca de 21 meses (en el momento de la firma) de la guerra civil que ha dejado miles de muertos tras la declaración histórica de independencia del país en el 2011.

"Sudán del Sur necesita un compromiso real de cese de la violencia, pero su Gobierno está orquestando y apoyando la guerra. Así no se puede detener el sufrimiento de tantas personas", explica David Marshall, coordinador de la misión de la ONU en Sudán del Sur, en el vídeo que resume el informe. "La maquinaria de la violencia está principalmente dirigida por el Estado, cosa que imposibilita toda intención de pacificación", añade Marshall.

"En el país solo hay dos opciones: apoyas al Gobierno o no", resume el coordinador de la misión en el país africano. “En caso de formar parte de la segunda categoría, solo cabe esperar lo peor: detenciones arbitrarias, acoso, tortura, violación o la muerte", sentencia Marshall.

La guerra en cifras

La independencia de Sudán del Sur, que el 9 de julio del 2011 se convirtió en el Estado soberano más joven del mundo, no trajo la paz esperada. Dos años después estalló el enfrentamiento entre las tropas del presidente Kiir (de etnia dinka) y la milicia del vicepresidente Machar (de la etnia rival nuer).

A pesar de la gran dificultad existente a la hora de poner números a la tragedia, se estima que más de 2,3 millones de personas han sido perseguidas y han tenido que abandonar sus casas; alrededor de 6,1 millones necesitan con urgencia ayuda alimentaria; más de 15.000 niños han sido reclutados para luchar, y cerca de 200.000 civiles están en campos de desplazados de la ONU.

Según el mismo estudio de la ONU, el 63% de los sudaneses han perdido a un familiar cercano, el 18% de las familias ha perdido un niño en el Ejército, el 14% de la población ha sido torturada, y el 33% tiene un familiar desaparecido.

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