El Periódico

Viktor Orbán, de joven demócrata a nacionalista xenófobo

El primer ministro de Hungría tensa la cuerda con Europa a cuenta de los refugiados

Viktor Orbán, de joven demócrata a nacionalista xenófobo

El primer ministro húngaro, Viktor Orban

Domingo, 2 de octubre del 2016 - 13:53 CEST

Es probable que uno de los motivos de los éxitos políticos del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán (Székesfehérvár, 1963), sea que su propia trayectoria responde al tránsito de la ilusión a la decepción con Europa realizado por buena parte de la sociedad húngara y de otros países del Este en las últimas décadas. El mismo que a finales de los 80, con apenas 25 años, fundó la Alianza de los Jóvenes Demócratas (Fidesz), que desafió al esclerótico régimen comunista y se convirtió en símbolo de las ansias de libertad y democracia de los húngaros, es hoy un popular y populista líder autoritario, xenófobo y euroescéptico por no decir antieuropeísta. El mismo que encarnó la voluntad del país de adoptar los valores occidentales e integrarse en la UE es quien ahora lidera la desafección a una Europa percibida como un ente que no resuelve problemas sino que los crea y como una amenaza a la identidad nacional.

Primer ministro entre 1998 y 2002, cuando fue derrotado por la oposición excomunista, recuperó el poder en el 2010, en mitad de una demoledora crisis económica. Pero era ya un Orbán transformado. Poco se ve de aquel joven liberal en la reforma de la Constitución que impulsa para consagrar los valores del "cristianismo" y la "familia tradicional", mientras se hace con el control de la justicia, el banco central y buena parte de los medios de comunicación. "Es el político más talentoso y más peligroso desde la caída del Muro", dijo a AFP el politólogo Paul Lendvai.

LOS REFUGIADOS, UN FILÓN

En el 2015, con la crisis de los refugiados, Orbán halla un filón político en la lucha contra la inmigración, y no duda en construir una valla fronteriza de cientos de kilómetros "en defensa de Hungría y también de Europa". Dependiente de los fondos europeos y pragmático pese a todo, en su tirante relación con Bruselas ha ido con tiento para no dar pasos irreversibles. Al menos hasta ahora.

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