En el segundo libro de su biógrafo, Michel Taubman, Strauss-Kahn admite haber participado en «veladas libertinas» pero niega haber pagado a cambio de mantener relaciones sexuales e incluso desconocer que se trataba de prostitutas. «Cuando te presentan a una amiga, no preguntas si es una prostituta», se defiende. Una tesis que abonan la mayoría de los testigos interrogados en el caso, incluidos los ocho procesados, cuyas declaraciones fueron publicadas por Libération.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 22 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Solo una de las prostitutas contratadas para algunas de esas juergas consideró «casi imposible» que Strauss-Kahn desconociera que cobraba por sus servicios.
El abogado de Strauss-Khan utiliza otro argumento: «Imagine que en estas veladas uno no va forzosamente vestido. Le desafío a distinguir a una prostituta desnuda de una mujer corriente desnuda», declaró a una radio. Sin embargo, las mujeres que participaban en las fiestas con Strauss-Kahn han confesado a la policía sus tarifas: entre 500 y 1.000 euros por una velada en París y 2.400 euros por un viaje de tres días a Washington para tener relaciones con DSK.