Uruguay volvió a ponerse a la vanguardia de América Latina en temas sociales con la aprobación definitiva en el Parlamento de una ley que despenaliza el aborto hasta la semana 12 de gestación. La decisión de la mujer será suficiente para interrumpir el embarazo, siempre que se realice bajo la supervisión del Estado.
El proyecto ha superado el último trámite legislativo al ser aprobado por el Senado, donde obtuvo 17 votos a favor (los 16 representantes del izquierdista Frente Amplio, en el poder, más un diputado de la oposición) y 14 en contra. El texto se convertirá formalmente en ley cuando sea promulgada por el presidente del país, José Mújica, quien indicó en reiteradas ocasiones que no vetaría la iniciativa.
Uruguay se convierte así en el tercer país de la región que legaliza el aborto, tras Cuba (1965) y Guyana (1995). En el 2008 quedó a las puertas de una medida similar cuando el entonces presidente, Tabaré Vázquez, del Frente Amplio al igual que Mújica, vetó la ley aduciendo motivos morales y científicos, lo que desató una profunda indignación entre sus simpatizantes y entre las organizaciones feministas.
Inspirado en la legislación en vigor en varios países europeos, el texto ahora aprobado prevé autorizar la interrupción voluntaria del embarazo hasta la 12ª semana de gestación a condición de que la mujer obtenga el visto bueno de un equipo de al menos tres profesionales que la informen sobre los riesgos médicos, las alternativas y los programas sociales de ayuda a la maternidad o a la adopción.