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La UpM busca ayudar a la estabilidad en el Mediterráneo

El secretario general, Fathallah Sijilmassi, cree que los proyectos de cooperación regional tendrán un impacto político

MONTSERRAT RADIGALES / Barcelona

Viernes, 21 de septiembre del 2012 - 17:46 CEST

El secretario general de la Unión por el Mediterráneo (UpM), Fathallah Sijilmassi, ha asegurado hoy en Barcelona que aunque su mandato es la cooperación regional y ésta se centra en proyectos técnicos, la organización puede ser también un catalizador en favor del diálogo y la estabilidad en el área mediterránea y, por tanto, tener un impacto político. "Nuestro trabajo son los proyectos y nuestro mandato la cooperación regional. Pero detrás de los proyectos hay un proceso de creación de confianza; la contribución de la UpM es que incrementa la cooperación regional a través de los proyectos", ha señalado Sijilmassi en un acto organizado por el Cidob y el Consell Català del Moviment Europeu.

La UpM, heredera del denominado Proceso de Barcelona, agrupa a 43 países (los 27 de la Unión Europea y 16 de las orillas este y sur del Mediterráneo), aunque uno de ellos, Siria, ha suspendido su participación. Desde su creación en el 2008, estuvo plagada de dificultades y prácticamente paralizada a causa del conflicto árabe-israelí. "Nada que no hubiera ocurrido antes, también en el Proceso de Barcelona", ha recordado. En los últimos meses, la UpM ha optado por lo que su secretario general hoy ha definido como "un nuevo comienzo" y que no es otra cosa que adquirir un perfil político mucho más bajo, renunciar a realizar cumbres y encuentros ministeriales de alto contenido político y centrarse en el trabajo técnico de impulsar proyectos concretos de cooperación.

Sin embargo, el pasado miércoles, el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, se salió de este guión cuando abogó, también en Barcelona y tras un encuentro con Sijilmassi, por que la Unión Europea acabe con lo que consideró "su dispersión" de esfuerzos e instrumentos y canalice todas sus iniciativas para la región mediterránea --incluidas las iniciativas políticas-- a través de la UpM. "Nosotros hacemos lo que deciden los estados", ha subrayado hoy Sijilmassi. "Hoy hacemos proyectos 'técnicos', pero si deciden otra cosa tenemos que estar dispuestos y preparados para ello". Y ha puesto un ejemplo: "si en algún momento en Siria, cuando las circunstancias lo permitan, hay que hacer algún proyecto económico y social que ayude a la estabilización, estaremos dispuestos".

Más allá de los proyectos, Sijilmassi cree que el valor añadido de la UpM se encuentra también en que la UE y sus vecinos del sur comparten la propiedad de la organización, o sea, están en el mismo foro y deciden juntos, por consenso --al contrario del Proceso de Barcelona en que la UE marcaba la política euromediterránea- lo que, en su opinión, "es muy importante para los países del sur". También considera un valor añadido el hecho de que "mantiene los asuntos mediterráneos en la agenda; o sea, que hace también una tarea de lobby".

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