En Siria hay identificados 27 centros donde el régimen de Damasco tortura a opositores, activistas y desertores, según un informe publicado ayer por la oenegé pro-derechos humanos Human Rights Watch (HRW). Exdetenidos y desertores han señalado los lugares en que se encuentran los centros, los organismos de los que dependen y, en muchos casos, han identificado a las personas que los dirigen.
DESCARGAS 3 Atado a una silla, un desertor recibió descargas eléctricas a través de un cable en la boca. «Pensé: 'es mi final'. HRW le entrevistó en Turquía. ILUSTRACIONES DE HUMAN RIGHTS WATCH
LA RUEDA 3 Otro desertor explica que debió doblarse para poner medio cuerpo en una rueda y le golpearon con todo tipo de objetos. «Duró 30 minutos». ILUSTRACIONES DE HUMAN RIGHTS WATCH
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 04 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
HRW califica la tortura en Siria de «crimen contra la humanidad» y la considera una política de Estado. Por eso pide al Consejo de Seguridad de la ONU que envíe al Tribunal Penal Internacional (TPI) el caso sirio y «adopte sanciones contra los responsables de los abusos», encabezados por el presidente sirio Bashar el-Asad.
El informe de HRW, de 81 páginas, está basado en más de 200 entrevistas realizadas desde que empezaron las protestas contra Asad, en marzo del 2011, hasta ahora. El documento, titulado Archipiélago de tortura: Detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas en las prisiones clandestinas de Siria desde marzo de 2011, incluye mapas con la ubicación de los centros de detención y explicaciones sobre las diversas técnicas que se usan para torturar. «Publicando los lugares donde están los centros, describiendo los métodos de tortura e identificando a los que los dirigen estamos diciendo a los responsables que tendrán que responder por los horribles crímenes que cometen», afirmó el investigador de HRW Ole Solvang.
ATROCIDADES / El documento revela que hay 10 centros de detención en Damasco, cuatro en Idlib, Latakia y Homs, tres en Daraa y dos en Aleppo, dirigidos por altos mandos militares como los generales Shafiq, Rustom Ghazali, Burham Qadour, Yousef Abdou, Muhammad Khallouf, Nawfel Al Husseini o Abdul Salam Fajr Mahmoud, aunque el número de centros de detención de los servicios de inteligencia sirios puede ser «mucho mayor».
Los guardias y oficiales encargados de los prisioneros han utilizado más de 20 métodos de tortura, entre los cuales «palizas con bastones y cables, mantenerlos por mucho tiempo en posiciones que les causan dolor extremo, aplicarles electricidad, utilizar ácido, asaltos sexuales y humillaciones, arrancarles las uñas o fingir ejecuciones». La mayoría de torturados, según HRW, «son hombres entre 18 y 35 años, aunque hemos entrevistado a víctimas que eran niños, mujeres y ancianos».