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La carrera hacia la Casa Blanca

La última oportunidad de Romney

Intenta explotar el desencanto con el presidente, al que acusa de «decepcionar» a su país

El rival de Obama ofrece un giro económico en el cierre de la convención republicana

Viernes, 31 de agosto del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
IDOYA NOAIN

No ha cambiado mucho la propuesta de Mitt Romney para Estados Unidos respecto a la que ofrecía hace cuatro años, cuando los republicanos pensaron que John McCain era más indicado que él para intentar ganar la Casa Blanca. Hoy, como entonces, es el hombre con exitosa experiencia en el mundo de los negocios; el gestor que sacó a flote unos Juegos Olímpicos de invierno, el político curtido como gobernador de Massachusetts. Pese a ser el mismo, hoy es lo que no fue en el 2008: candidato a la presidencia, rival de Barack Obama. Y ayer demostró que está listo para plantar cara al demócrata e intentar aprovechar su última oportunidad.

Mitt Romney y su esposa, Ann, en la convención republicana de Tampa (Florida). AFP / MLADEN ANTONOV

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Información publicada en la página 10 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 31 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)

Aunque al cierre de esta edición no había pronunciado el discurso con el que cerró la convención republicana de Tampa y se presentó a los estadounidenses, los extractos del mismo sí habían empezado a circular. Y presentaban al Romney agresivo que se puede esperar ver hasta el 6 de noviembre, uno que va a lanzarse a la yugular de Obama no solo responsabilizándole de la crisis económica que ha disparado el paro hasta el 8,3%, sino intentando meter el dedo en la llaga del desencanto que se palpa entre algunos de los votantes que elevaron al primer presidente negro de Estados Unidos.

«Me gustaría que Obama hubiera tenido éxito porque quiero que EEUU triunfe, pero sus promesas dejaron paso a la decepción y la división. Esto no es algo que tengamos que aceptar», decía. «Ha llegado el momento de dejar atrás las decepciones de los últimos cuatro años, de aparcar las divisiones y recriminaciones, de olvidar lo que podría haber sido y mirar hacia delante y a lo que puede ser. Es el momento de restaurar la promesa de EEUU».

La línea de ataque de Romney no se queda en lo personal y emocional. Su duelo con Obama es tanto electoral como ideológico y filosófico. Y su propuesta de «restaurar la promesa» pasa por implementar profundas reformas en política fiscal e imponer una línea de austeridad y recortes draconianos que ayuden a controlar el déficit y la deuda. En el camino, promete «anular y reemplazar Obamacare», el nombre despectivo con el que se denomina la reforma sanitaria, el mayor logro legislativo del presidente.

«Lo que se necesita en este país hoy no es complicado o profundo, no hace falta una comisión gubernamental especial para decirnos qué necesita EEUU. Necesita trabajos. Muchos trabajos», planeaba decir el candidato republicano, que promete crear 12 millones de empleos y ha diseñado un plan de cinco puntos para hacerlo.

Los tres primeros prometen la independencia energética para el 2020, educación y el establecimiento de nuevos acuerdos comerciales (con amenaza de «consecuencias inequívocas» para naciones que «hagan trampa», una indirecta amenaza a China). En el cuarto, el compromiso con un presupuesto equilibrado, Romney usaba el ejemplo europeo como alerta, prometiendo asegurar «a cada emprendedor y creador de empleo que sus inversiones en EEUU no se evaporarán como ha pasado en Grecia». Y por último, prometía impulsar los pequeños y medianos negocios, «el motor de crecimiento».

PRESENTACIÓN PERSONAL / Romney es consciente de que, pese al desencanto que lastra a Obama, él sigue teniendo un problema para conectar con el ciudadano. No se trata solo de la sombra que ha creado sobre sí mismo al negarse a hacer públicos varios años de declaraciones de impuestos, alimentando la imagen de secretismo y élite, sino de un problema de empatía. Y ayer intentó abrirse algo más, hablando de su vida personal, de su moral. y defendiendo y tratando de humanizar sus años como inversor en Bain Capital.

A partir de hoy, a poco más de dos meses de la cita con las urnas, empezará a comprobar si el discurso le da resultado. Y seguirá atacando a Obama, en lo político y en lo emocional, como hacía ayer. «Sabes que hay algo equivocado en el tipo de trabajo que ha hecho como presidente cuando el mejor sentimiento que tienes (sobre él) es el del día que le votaste».

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