33 Algunos de los islamistas radicales detenidos en Francia el pasado fin de semana querían ir a luchar a Siria y unirse a combatientes yihadistas, según anunció ayer la justicia francesa. Siete de los detenidos, de entre 19 y 25 años, han sido acusados de haber formado «una célula terrorista operativa». El fiscal de París, François Molins, aseguró que los arrestados «son mucho más peligrosos de lo que pensamos inicialmente». Molins explicó que el arresto ha evitado un atentado de grandes proporciones en Francia, el peor desde que el grupo argelino GIA perpetró en 1995 una matanza en el metro de París.
El avión de la compañía siria, en la pista del aeropuerto de Ankara donde fue obligado a aterrizar. AP / BURHAN OZBILICI
Información publicada en la página 10 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 12 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
33 Cinco de los detenidos están además relacionados con el atentado cometido en Sarcelles (norte de París) contra un comercio judío, el 19 de septiembre.
La tensión entre Siria y Turquía, que en la última semana se había disparado por la caída de obuses sirios en territorio turco y las consiguientes represalias del Ejército turco, está alcanzando niveles máximos y amenaza con provocar una crisis internacional. Las alarmas saltaron el miércoles cuando Turquía envió varios cazas para interceptar un avión civil sirio procedente de Moscú con destino Damasco y lo obligó a aterrizar en Ankara bajo la sospecha de que transportaba armas. El incidente indignó a Rusia, que ayer exigió explicaciones al Gobierno de Recep Tayyip Erdogan, «por la situación que sufrieron 17 ciudadanos rusos» que iban a bordo del vuelo de Syrian Airlines, junto a 20 pasajeros más y la tripulación.
El diario turco Yeni Safak dijo que el avión transportaba 10 contenedores en los que había «material relacionado con partes de misiles». La carga incluía «elementos que no son legales en vuelos civiles», según el ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, que destacó su derecho a revisar los aviones sospechosos y su voluntad de que el espacio aéreo turco «sea usado con fines pacíficos».
Más tarde, el propio Erdogan aseguró que el aparato comercial llevaba una carga militar. «Está claro quién es el remitente del material y quién lo recibe. Lo envía una institución rusa, una empresa que exporta armas y munición», apuntó Erdogan. «El receptor del material es el Ministerio de Defensa sirio; pueden adivinar qué tipo de material es», comentó Erdogan en una rueda de prensa. «No se puede transportar este tipo de material en un avión civil. Voy a ir más lejos: no se deberían transportar ni siquiera grandes cantidades de navajas en este tipo de vuelos», añadió el primer ministro turco. «Estamos investigando el material confiscado y emitiremos una declaración cuando hayamos concluido», prometió.
VISITA APLAZADA / Erdogan negó que el aplazamiento de la visita oficial a Turquía del presidente ruso, Vladimir Putin, que se anunció el miércoles, tuviera relación con el incidente. «Decidimos posponerla en una conversación telefónica hace cuatro días y nuestros equipos diplomáticos acaban de decidir que se llevará a cabo el 3 de diciembre», aclaró.
El régimen de Damasco calificó la acción turca de «piratería aérea», en boca del ministro de Transportes, Mohammad Ibrahim Said, y exigió a Ankara que devuelva la carga confiscada «en perfecto estado». Siria «considera este acto hostil y deplorable como un indicio más que refleja la política de hostilidad que persigue el Gobierno» de Erdogan, que «entrena, alberga y facilita la infiltración y los bombardeos de la artillería contra territorio sirio», afirmó el régimen del presidente sirio, Bashar el Asad, en un comunicado.
LAS NORMAS / La Agencia de Aviación Civil Siria dijo que la decisión turca fue «contraria a las normas y regulaciones de aviación porque antes de iniciar cualquier acción hay que contactar con el piloto para pedirle que aterrice» y, en cambio, el avión de Syrian Airlines fue sorprendido por dos cazas F-16 que lo obligaron a tomar tierra.
Syrian Airlines anunció que presentará una queja contra Turquía ante la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) por supuestas agresiones a la tripulación del avión. Uno de los ingenieros de la compañía que viajaba en el aparato, Haithan Kasser, explicó que las fuerzas de seguridad turcas entraron a la nave con armas y esposaron a la tripulación antes de inspeccionar la carga del Airbus 320. Tras nueve horas en el aeropuerto, el avión pudo partir hacia su destino.
El Ministerio de Exteriores turco desmintió que los pasajeros hubieran corrido peligro cuando los cazas interceptaron el avión, hipótesis que defienden Siria y Rusia, uno de los principales aliados de Asad. «Las vidas y la seguridad de los pasajeros, entre los cuales había 17 ciudadanos rusos se han puesto en peligro», subrayó el portavoz ruso Alexander Lukashevich, que aseguró que la carga no era «de origen ruso».
Las relaciones entre Siria y Turquía, antes aliados, se deterioraron hace meses, cuando Erdogan denunció «los crímenes» de Damasco contra los opositores. Siria canceló hace una semana los contratos de compra de electricidad a las compañías turcas, que le facilitaban el 20% de la luz que consume.