El Periódico

LA CARRERA HACIA LA CASA BLANCA

Donald Trump acaba con las aspiraciones de Marco Rubio en otra noche imponente

Kasich le impide el pleno ganando en su estado de Ohio

  • El republicano Marco Rubio abandona la carrera presidencial en Estados Unidos.

    AFP / ANGEL VALENTIN / VÍDEO: ATLAS

    El republicano Marco Rubio abandona la carrera presidencial en Estados Unidos.

  • Donald Trump acaba con las aspiraciones de Marco Rubio en otra noche imponente

    REUTERS / JOE SKIPPER

     Donald Trump, flanqueado por su jefe de campaña, Corey Lewandowski (izquierda) y su hijo Eric (derecha), habla de los resultados de las primarias, anoche en Palm Beach (Florida).

Miércoles, 16 de marzo del 2016 - 17:53 CET

Marco Rubio ya es historia. El más prometedor de los políticos conservadores surgidos de Estados Unidos en los últimos años anunció anoche su retirada tras sufrir una derrota sin paliativos en Florida, el estado al que representa como senador. Donald Trump le ganó por casi 20 puntos de diferencia, una humillación que es también un golpe irreversible para el aparato del partido que, tras perder a Jeb Bush, se queda ahora sin Rubio. El millonario neoyorkino también se impuso en Illinois y Carolina del Norte y, a falta del resultado definitivo, empataba con Ted Cruz en Misuri. El único revés para su campaña llegó en Ohio, donde perdió ante el gobernador del estado John Kasich, un resultado que alimenta la incertidumbre para las próximas semanas.

La revuelta contra el partido y sus élites se ha consumado. La América vociferante y enfadada, acostumbada generalmente a perder, se los ha tragado. De los 17 candidatos que empezaron, solo Trump y Cruz, las pesadillas del Washington encorbatado, tienen opciones reales de alcanzar los 1.237 delegados necesarios para obtener la nominación. El moderado Kasich quedará como comparsa, cruzando los dedos para que el voto quede tan repartido en los 19 estados que quedan por disputarse que nadie llegue a la cifra mágica y todo se tenga que decidir en una Convención abierta. No es una posibilidad del todo descabellada. Trump tiene que ganar cerca del 50% de los delegados que quedan en juego para asegurarse la corona conservadora. Y es el que más fácil lo tiene con diferencia, un escenario impensable hace solo seis meses.

La única carta que le quedaba a Rubio para seguir en la pelea pasaba por ganar en su casa, un estado que repartía 99 delegados, todos para el ganador, más que ningún otro. De su mensaje inicial de optimismo quedaba poco tras entrar en el fango de las descalificaciones con Trump, una táctica de la que acabó arrepintiéndose. La organización de su campaña ha dejado mucho que desear y parece que los votantes no le perdonaron que apoyara en su día la reforma inmigratoria al lado de los demócratas. Trump lo rebautizó como “el pequeño Marco”, y los medios como un "robot” tras aquel debate para olvidar de Nuevo Hampshire. Solo Bush se gastó más en propaganda electoral, pero a ninguno de los dos les sirvió de nada.

delegados de cada candidato en EEUU

“Después de esta noche, esta claro que aunque estamos en el lado correcto, este año no estaremos en el lado ganador”, dijo para anunciar su abandono, siempre al borde de las lágrimas. “La política del resentimiento contra otras personas, no solo conducirá a la fractura del partido sino también a la fractura del país”. Con la marcha de Rubio, también el ala más militarista del partido se queda sin su candidato: el joven senador era el hombre de los neocon.

Todos tuvieron anoche buenas palabras para él. Incluso Trump, que lo describió como un político “duro, inteligente y con un gran futuro”, el mismo Trump que lo había llamado “peso ligero”, “asqueroso” y lo había acusado de ser todo “palabrería”. El populista de los reality shows reconoció que ni siquiera él mismo se llegó a imaginar que triunfaría en una noche como esta y, después de flagelar un poco a las empresas que (como las suyas) externalizan la producción a países en desarrollo para abaratar costes, apeló nuevamente a la unidad del partido.

“Tenemos una gran oportunidad. Demócratas e independientes se están uniendo a nosotros y, lo que es más importante, gente que no había votado nunca antes”. En eso tiene razón Trump. Su movimiento es transversal. A diferencia de lo que le sucede a Cruz, está atrayendo nuevos votantes y ampliando las bases del partido. También es cierto que se le ama con la misma intensidad que se le odia, y solo en uno o dos estados ha obtenido más del 50% de los votos.

El otro triunfador de la noche es Kasich, un político con poco carisma y bastante sentido común. Algo así como un democristiano a la americana. Ohio es su primera y única victoria, algo relativamente normal si se tiene en cuenta que como gobernador es allí popular. Su problema es que no tiene matemáticamente opciones de llegar a los 1.237 delegados, aunque confía en que nadie lo haga, lo que podría darle alguna opción en la Convención. “Vamos a llegar hasta Cleveland y asegurar la nominación republicana”, dijo anoche en plena euforia. Cleveland acogerá la Convención en julio. Kasich es un hombre de fe.

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