Se titula La inocencia de los musulmanes, pero de inocente nada. La trama que se esconde tras el tráiler que ha desatado la ira de los musulmanes radicales y que ayer la secretaria de Estado, Hillary Clinton, tachó de «repugnante», supera la del propio filme. Todo apunta a que Nakoula Basseley Nakoula es el nombre real del responsable de que la realidad, una vez más, supere a la ficción. En su propia trama, con la que intentó burlar a los medios de comunicación y a medio mundo, se llamaba Sam Bacile, trabajaba en el sector inmobiliario en California y era judío israelí.
Información publicada en la página 5 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 14 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ahora que se ha descubierto que estaba interpretando el papel de su vida, se sabe que es un cristiano copto aficionado a la falsificación de su identidad. Antes de ser Bacile fue Mark Basseley Youssef y Youssef M. Basseley, nombres con los que cometió un fraude bancario por el que estuvo encerrado 21 meses en prisión.
La interpretación que catapultó a la fama a Nakoula, sin embargo, empezó el miércoles, cuando concedió entrevistas telefónicas a Associated Press y a The Wall Street Journal en las que aseguraba ser Bacile, el autor de la película «política, no religiosa», y en las que hablaba del islam como un «cáncer».
Con antecedentes
Siguiendo la pista del número de teléfono del supuesto Bacile, AP se dirigió a las afueras de Los Ángeles y dio con Nakoula, quien lejos de admitir que era el director de la película, afirmó haber sido productor. Quiso dejar claro también que era cristiano copto, una comunidad que se siente cada vez más atacada por los musulmanes. Pese a sus esfuerzos por seguir actuando, sus antecedentes delictivos y el parecido de su apellido, Basseley, con Bacile, hacían inevitable desenredar la oscura trama.
Morris Sadek, un cristiano copto egipcio que vive en Washington D.C., facilitó el teléfono de contacto del tal Bacile. Sadek, activista anti-islámico, había promovido estos días el film en su página de Facebook. Fue él, de hecho, el que hizo saltar la chispa incendiaria cuando el 6 de septiembre envió un correo electrónico a periodistas de todo el mundo promocionando un evento para el 11-S organizado por el reverendo Terry Jones, el pastor de Florida que ya antes había levantado protestas en el mundo árabe por su intento de quemar coranes en público.
En el mensaje, Sadek incluía el enlace al tráiler. Tanto él como Jones como Steve Klein, un supuesto asesor del filme también antimusulmán, aseguraban que Bacile era un seudónimo y que el autor quería esconder su identidad. Esta es quizá la única verdad que hasta ayer rodeaba al polémico vídeo de Youtube de 13 minutos y 51 segundos.
Doblados luego
El director también engañó a sus actores, que denuncian que los incendiarios diálogos fueron doblados tras el rodaje. Según Cindy Lee Garcia, una de las actrices, el filme se titulaba El guerrero del desierto e iba a tratar sobre aventuras en el desierto árabe y el guión no contenía ninguna ofensa al islam. Su protagonista no iba a ser Mahoma, sino George, un «líder fuerte, romántico, tirano, un asesino sin remordimientos». La denuncia es creíble ya que ninguno de los actores aparece en pantalla al pronunciarse el nombre del profeta, y cuando lo hacen, sus labios parecen verbalizar una palabra distinta.
Se habla de una película pero aún no hay nadie que la haya visto entera. Quizá, como Bacile, o como los diálogos, también sea una mentira. Lo que es muy real es que ha dado a los extremistas y fanáticos religiosos la mecha que necesitaban para incendiar de nuevo el mundo árabe.
Tras insistir en que Estados Unidos rechaza el contenido del vídeo por «repugnante», Clinton afirmó que en el mundo actual de las nuevas tecnologías, Washington «no puede prevenir ese tipo de vídeos repulsivos».