visitantes y pobladores de Times Square están acostumbrados a lo extraño, pero lo sucedido el sábado en el emblemático enclave neoyorquino supera los parámetros habituales de drama y ha reabierto en la ciudad la controversia sobre el uso excesivo de fuerza por parte de la policía.
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 14 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La persecución a pie de un hombre negro armado con un cuchillo acabó con dos policías disparando a quemarropa al menos 12 tiros. Darrius Kennedy, de 51 años, recibió siete de las balas y murió poco después en un hospital. Todo sucedió cerca de las tres de la tarde, ante miradas atónitas y aterrorizadas de viandantes y decenas de cámaras.
El domingo, el comisionado de la policía, Raymond Kelly, defendió que los agentes actuaron «apropiadamente» y el alcalde, Michael Bloomberg -que definió el suceso como « uno de esos acontecimientos terriblemente desafortunados»--, declaró que obraron «posiblemente de forma responsable».
MÉTODO CUESTIONADO / Familiares de la víctima y muchos neoyorquinos, no obstante, se preguntan si hacían falta tantos tiros o si no se habría podido reducir al hombre apuntando a las extremidades o usando armas no letales (ninguno de los agentes llevaba pistolas de descargas eléctricas). «No hacen falta 12 tiros para matar a un caballo, así que no deberían ser necesarios para matar a una persona», ha denunciado una tía de Kennedy, Mary Johnson.
Todo empezó poco después de las tres de la tarde en el cruce de la calle 43 y la Séptima Avenida, cuando vieron a Kennedy fumando lo que supuestamente era marihuana. Cuando la policía intentó detenerlo, sacó un cuchillo con una hoja de 15 centímetros y se escabulló.
Empezó entonces una persecución a la que se fueron sumando agentes a pie y vehículos. Se cortó la Séptima Avenida y, según la policía, hasta en seis ocasiones se intentó reducir con spray de gas pimienta a Kennedy, que gritaba insultando y retando a los agentes. Algunos viandantes buscaban refugio; otros seguían la persecución y grababan.
Kennedy, que había ido descendiendo hasta la calle 37 y desoía las llamadas de tirar el cuchillo, fue interceptado por un coche policial y los dos agentes que bajaron efectuaron los disparos letales, sumando la octava muerte a manos de la policía neoyorquina en el último año. Un agente apretó el gatillo nueve veces. El otro, tres. Al menos tres disparos alcanzaron a la víctima en el pecho. La policía asegura que en ningún momento hubo civiles ni policías en la línea de fuego de los agentes.
Kennedy, con antecedentes, fue arrestado en noviembre del 2008 tras amenazar con un destornillador durante una detención. Un mes antes había sido sometido a un examen psiquiátrico tras ser detenido tirando papeleras en Times Square. No se han hecho públicos los resultados de ese examen.
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