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La reputación que se ha granjeado la exprimera ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko, no tiene nada que envidiar a la fama de la heroína griega Helena de Troya. Estos últimos días, se ha convertido en el centro de un conflicto entre Kiev y Bruselas que ha sembrado de dudas el futuro de las relaciones entre esta exrepública soviética y la UE.
Abusos 8Timoshenko muestra moratones de golpes bajo custodia. EFE / SABINE LEUTHEUSSER sCHNARRBERGER
Información publicada en la página 17 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 10 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ucrania se vio obligada a renunciar el martes a la celebración de la cumbre de los países de Europa Central y Oriental ante la negativa de muchos de sus líderes a asistir, en protesta por los presuntos malos tratos que está sufriendo Timoshenko en una cárcel ucraniana. Cumple una condena de siete años de reclusión, acusada de abuso de poder en relación con los contratos sobre el suministro del gas ruso a Ucrania que había firmado en el 2009 con su entonces homólogo ruso, Vladímir Putin.
Timoshenko puso fin ayer a una huelga de hambre que mantuvo durante 20 días y fue trasladada en un hospital de la ciudad ucraniana de Jarkov donde, tal y como exigía, recibirá tratamiento bajo dirección y control de un médico alemán.
Huelga de hambre
El 20 de abril se declaró en huelga de hambre tras denunciar haber sido golpeada el pasado 20 de marzo por unos funcionarios de prisiones durante su traslado forzoso a la clínica fuera de la cárcel. La líder opositora exigía desde el inicio mismo de su enfermedad que su tratamiento médico fuese dirigido por médicos independientes. «Lamentablemente, los médicos ucranianos están bajo presiones políticas; se ven obligados a decir, pese a su profesionalismo, que está sana y no necesita tratamiento», explicó su abogado.
La permanencia en prisión agravó los problemas de espalda que padece la exprimera ministra ucraniana. Después de que Timoshenko se declarara en huelga de hambre, la prensa ucraniana publicó fotos en las que se aprecian los moratones de Timoshenko, tras ser golpeada supuestamente por los funcionarios de prisiones, que le habrían propinado «un fuerte puñetazo en el estómago». Las autoridades mantienen que los funcionarios actuaron según la ley.
Sus simpatizantes la llaman simplemente «Yulia». Sus adversarios se refieren a ella con sarcasmo con el apodo de princesa del gas, en referencia a su largo historial de negocios relacionados con el suministro del gas ruso a Ucrania.
Timoshenko, de 51 años, ha sido la mujer más exitosa en el escenario político en toda la exURSS. Le faltó muy poco para cumplir su verdadera ambición de ser presidenta. Inició su carrera a finales de los 90 como diputada de la Rada, el Parlamento unicameral. Su hora de la fortuna llegó en el 2004, cuando sacó millones de seguidores a las calles de Kiev para protestar contra fraude electoral y apoyar al liberal candidato presidencial, Víktor Yuschenko, que exigía el recuento de votos . El proeuropeo Yúschenko ganó en los nuevos comicios y Timoshenko se convirtió en la jefa del Gobierno. Nueve meses después, sus incesantes luchas por el poder con el presidente le costaron el puesto.