El Periódico

ALERTA EN BRUSELAS

"Muchas personas han perdido las piernas, es el horror"

Varios testigos relatan que escucharon gritos en árabe antes de las explosiones en el aeropuerto de Bruselas

Testimonios de la gente tras las explosiones en el aeropuerto de Zaventem, en Bruselas. 

TWITTER

Testimonios de la gente tras las explosiones en el aeropuerto de Zaventem, en Bruselas. 

EVA CANTÓN / BRUSELAS (ENVIADA ESPECIAL BRUSELAS

Martes, 22 de marzo del 2016 - 10:02 CET


Imágenes de Twitter de los atentados en el aeropuerto Zaventem de Bruselas.

“Oímos una deflagración, un golpe seco, como un coche que choca contra una fachada, me giré y fui despedida hacia atrás. Fue una explosión impresionante, todo saltaba por los aires”. A Myriam Varmantol, una elegante mujer de negocios belga, le salvó la revista que fue a comprar tres minutos antes del primer estallido mortal en el aeropuerto de Zaventem.

“Fue el pánico, la gente corría en todas direcciones, se tiraba al suelo, se metía en los baños…”, relata frente al centro deportivo en el que la alcaldía de Zaventem ha alojado a unas 200 personas, turistas evacuados del aeropuerto, ilesos pero en estado de shock. Allí recibían la atención de la Cruz Roja, de un equipo de médicos y psicólogos, el calor de una manta y el de los numerosos vecinos que se acercaron a reconfortarles, darles conversación, llevarles agua, sopa y unos buenos gofres.

Una premonición

Mercedes, una española de Badajoz que celebraba este martes su 51 cumpleaños y había embarcado rumbo a Lisboa con su marido después de haber visitado en Bruselas a su hijo, también tuvo suerte. Pero cuenta, con una taza de café en la mano, que de camino al aeropuerto tuvo la sensación de que podía pasar algo grave tras la detención de Salah Abdeslam. “Yo venía con ese miedo”, confiesa. Miedo, pánico y horror, son las palabras que más repiten quienes vivieron el atentado en el aeropuerto de Zaventem.

“Es el horror, muchas personas han perdido las piernas”, relataba un testigo a la agencia Reuters. Algunos escucharon disparos en la zona de la salida de los vuelos del aeropuerto y un grito en árabe antes de que se produjeran las dos explosiones. "Ha habido una primera pequeña explosión y después una más grande en los mostradores", ha explicado la periodista sueca Teresa Küchler en la web del diario 'Svenska Dagbladet'. "Todo el suelo ha temblado, había humo por todas partes y gente por el suelo en toda la terminal", ha añadido.

Niños sin patio

Se repetían las imágenes de gente herida, quemada, sangrando. Luego comenzó el desfile de policías, ambulancias y autobuses para evacuar a fallecidos, heridos y supervivientes. En el colegio Zavo-Basicschool, situado en las proximidades del aeropuerto, los profesores impidieron que los niños salieran al patio para evitar que vieran esas imágenes y el humo en el cielo perceptible tras las explosiones. “Cerramos las puertas y les dijimos a los padres por SMS que los niños estaban bien”, cuenta a El Periódico la directora del centro, Brigitte Devroye. “Tenemos que vivir con esto, pero es como la tercera guerra mundial”, reflexionaba.

Una pasajera catalana, Leticia Rodríguez, empleada de la firma cervecera Moritz, estaba en el aeropuerto de Zaventem cuando se han sucedido las explosiones. Afortunadamente, había pasado el 'check-in' unos 10 minutos antes de que estallaran las bombas. "No me ha pillado la explosión por los pelos", ha declarado a La Sexta.

Recluidos en el hotel

J. C. G., ejecutivo de una multinacional del sector sanitario, se encontraba hospedado este martes en el Sheraton Brussels Hotel,a una calle del aeropuerto de Zaventem (Bruselas), cuando han estallado las dos bombas. “No he oído nada hasta que he llegado a la sala de reuniones y desde allí he visto cómo entraban heridos al hotel y desalojaban los dos primeros pisos”, ha relatado a EL PERIÓDICO. “Hay mucho nerviosismo y caos”, ha afirmado este profesional gallego que viajó ayer a Zaventen para reunirse con profesionales del sector sanitario, entre ellos tres enfermeas catalanas, a las afueras de la capital informa Mireya Roca.

La policía ha agrupado a todos los clientes del hotel en una sala de convenciones, donde se les permite hacer llamadas de móvil pero no conectarse a internet. "Desde las ventanas podemos ver cómo todavía están entrando heridos para ser atendidos", ha contado este testimonio.

El Sevilla impidió que Gameiro jugase un amistoso y a partir de aquí comenzó el baile. Barça y Atlético lucharon por una operación a varias bandas

Tarde de locos en la que el Barça podría firmar a un delantero o quedarse sin los deseados