Si Angela Merkel fuera la jefa de recursos humanos de una empresa cualquiera ya estaría buscando trabajo en una oficina de colocación. Su capacidad de seleccionar al personal está resultando nefasta.
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 18 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Sin querer consensuar el nombramiento del presidente de la República Federal, la cancillera se empeñó en nombrar a Christian Wulff. El cargo es más ceremonial que otra cosa, pero quien lo ejerce debe ser una persona que trasmita autoridad moral. Herr Wulff ha resultado ser un listillo dispuesto a hacerse amigo de ricos empresarios y de contornear la legalidad con tal de ahorrarse unos cuantos euros.
Es el segundo presidente que le dimite a la cancillera. Antes que Wulff, dimitió su antecesor Horst Köhler por unas declaraciones indignas de un jefe de Estado al vincular la presencia de tropas alemanas en Afganistán a intereses comerciales de Berlín.
Merkel también tuvo que prescindir de su ministro de Defensa, el fulgurante Karl Theodor zu Guttenberg, por algo tan impropio en un político, y más aún en alguien que ocupaba una cartera ministerial de peso y a quien muchos veían como aspirante a la cancillería, como es haber plagiado la tesis doctoral.
Y el ministro de Trabajo, Franz Jozef Jung, también había tenido que irse a su casa a finales del 2009 por algo ocurrido cuando era ministro de Defensa. Se había negado a admitir que un bombardeo ordenado por un oficial alemán en Afganistán hubiera causado víctimas civiles cuando los más de 140 muertos lo eran.
Tantos errores de selección de personal están dañando la reputación de una Alemania en la que se da por sentado que el poder lo ejercen personas de probada seriedad y meticulosidad, criada en la estricta ética luterana, a diferencia de estos países latinos de tradición católica -y ortodoxa- donde todo y todos valen. En el caso del ahora dimitido presidente alemán, los puristas siempre podrán justificar lo ocurrido diciendo que se trata de un católico.