Dominique Strauss-Kahn ha pasado la noche en una celda de 10 metros cuadrados, situada al lado de la sala de interrogatorios de la comisaría de Lille (norte de Francia). El exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) acudió el martes a las 9 de la mañana citado por la policía judicial, que le puso bajo detención preventiva por su vinculación con una red de proxenetismo de lujo de la que supuestamente era cliente durante su etapa al frente de la institución financiera.
Durante la jornada del martes, Strauss-Kahn fue preguntado por su relación con las participantes en las veladas libertinas a las que acudía para saber si tenía conocimiento de que mantenía relaciones sexuales con prostitutas. En Francia utilizar los servicios de prostitutas no es delito, pero sí el proxenetismo. Strauss-Kahn podría ser imputado por complicidad en esta actividad, lo que puede suponer una pena de hasta 20 años de prisión. Hoy las preguntas de la policía se centrarán en si el detenido estaba al corriente de que las veladas eran pagadas por una empresa de obras públicas, lo que constituiría un delito de encubrimiento de abuso de bienes sociales, sancionado con hasta 5 años de cárcel.
Strauss-Kahn ha negado hasta ahora tener conocimiento de que mantenía relaciones con prostitutas y de quién pagaba estos encuentros. "Cuando te invita no preguntas quien paga la factura", ha dicho. La detención preventiva permite a la policía prolongar el interrogatorio hasta un máximo de 92 horas, por lo que el antiguo aspirante a las presidenciales francesas podría pasar una nueva noche en prisión.
El caso, conocido como Carlton de Lille, estalló el pasado mes de octubre -poco después de que la justicia estadounidense retirara los cargos por la acusación de violación de una camarera del hotel Sofitel de Nueva York, escándalo que le costó el puesto en el FMI y la carrera política- y han sido procesadas ocho personas, entre ellas un abogado, un comisario de policía y un empresario amigo de Strauss-Kahn.