Las críticas le llueven por todas partes. Pero ajeno a ellas al hablar, el obispo castrense Fabio Colindres, mediador en la tregua entre maras en El Salvador, transmite que se cree lo que dice.
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 07 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-¿Está justificado el escepticismo que plantean muchos sectores en relación a la tregua entre maras?
-Estamos ante un fenómeno histórico inédito. La tregua va camino de convertirse en un proceso de pacificación, en un proceso de paz. Detractores de este tipo de procesos siempre los habrá, pero yo me resisto a creer que será en vano.
-¿Qué papel ha jugado el Gobierno de El Salvador?
-Nos ayudó. Sin su apoyo no hubiera sido posible la tregua para intentar frenar una crisis que dura ya 20 años. Cuando en una nación hay 15 muertos al día, o matamos a todos los miembros de las maras o buscamos una solución más humana, más social. Solo la mano dura se ha demostrado ineficaz.
-¿Sobre qué bases se asienta el acuerdo?
-No hemos hablado de reducción de penas sino de un trato digno en las prisiones donde se encuentran a cambio rebajar la violencia. Un criminal también tiene derechos y las cárceles son inhumanas.
-¿Qué mueve a estos jóvenes que ejercen una violencia sin límite?
-Son hijos de la guerra que buscan afecto en la pandilla. Perdieron a sus padres durante el largo conflicto civil, emigraron a EEUU y allí, en un ambiente de rechazo, hicieron de la mara la familia. Muchos han sido deportados a El Salvador y la pandilla sigue siendo su razón de ser.