Occidente condenó ayer la sentencia de dos años de cárcel a las tres integrantes del grupo de punk ruso Pussy Riot, dictada por un tribunal de Moscú, como desproporcionada y políticamente motivada. Pero como toda la anterior campaña de presión organizada para que el Kremlin muestre clemencia hacia las cantantes, que habían participado en la polémica «oración punk» anti-Putin en la Catedral del Cristo Salvador de Moscú el 21 de febrero, esas críticas pueden sonar en vano.
Las tres integrantes del grupo punk femenino de las Pussy Riot escuchan la sentencia condenatoria, vigiladas por un policía, ayer, en la sede del tribunal de Moscú. REUTERS / SERGEI KARPUKHIN
Información publicada en la página 10 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 18 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El tribunal Jamóvnicheski consideró culpables de cometer un acto de «gamberrismo motivado por odio religioso» a Mara Aliojina, de 24 años, Nadezhda Tolokonnikova, de 22, y Yekaterina Samutsevich, de 30, y las condenó a una pena efectiva de dos años de cárcel.
De poco sirvieron las explicaciones de las cantantes y de sus abogados, que afirmaron reiteradamente que su actuación en la que pidieron a la Madre de Dios que echara al presidente ruso, Vladímir Putin, había sido una protesta política. «El tribunal considera irrelevantes los argumentos de las acusadas, que habían afirmado que no tenían la intención de incitar al odio religioso. En la catedral no mencionaron el apellido de ningún político», sentenció la jueza Marina Syrova.
«Atentaron contra la importancia de la religión cristiana. Lo demuestran sus danzas y gritos en la catedral, que sonaron como un desafío intencionado a los cristianos», afirmó Syrova.
DECEPCIÓN / El veredicto de culpabilidad, que cuenta con el apoyo del 47% de los rusos, según los sondeos, fue recibido con decepción fuera del país. El clamor internacional en contra de la sentencia se extendió por toda Europa, con manifestaciones en Londres, París, Bruselas, Kiev, Sofía y Barcelona, entre otras ciudades.
«La condena de tres mujeres jóvenes, dos de las cuales son madres de niños pequeños, a dos años de cárcel por expresar de forma pacífica, aunque controvertida, sus opiniones, es muy preocupante. La sentencia es desproporcionada», dijo la jefa de la diplomacia europea. Catherine Ashton advirtió de que la sentencia «va en contra de las obligaciones internacionales de Rusia en lo que se refiere al respeto de la libertad de expresión», y supone una nueva muestra del «reciente aumento de la intimidación y la persecución de activistas de la oposición».
El presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), Jean-Claude Mignon, también consideró «desproporcionada» la condena y pidió que se revise la sentencia. «En una democracia, las sanciones deben estar en proporción con la gravedad de los actos cometidos», declaró Mignon. A ese punto de vista se sumó el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle. «La dura condena no está, a mi modo de ver, en proporción con la acción de ese grupo musical», dijo al diario berlinés Der Tagesspiegel.
Los abogados de las acusadas han declarado que recurrirán la sentencia. No se sabe si la acusación, que había pedido tres años para cada una, hará lo mismo.
En los alrededores de la sede del tribunal se concentraron cientos de partidarios del grupo, que gritaron «¡Vergüenza!» al conocer la sentencia. Varios opositores fueron detenidos por la policía que rodeó la zona, entre ellos el excampeón de ajedrez Garri Kaspárov y el líder del Frente de Izquierdas, Serguei Udaltsov. En total, los agentes arrestaron a unas 50 personas.
CLEMENCIA / El Consejo Supremo de la Iglesia Ortodoxa de Rusia pidió «clemencia» al conocer el veredicto. «Pedimos a las autoridades que muestren clemencia hacia las condenadas con la esperanza de que no se repita este tipo de acciones blasfemas», señaló en una nota.
El presidente Putin podría indultar a las condenadas, pero antes sería preciso que reconocieran su culpa, algo que se negaron a hacer expresamente durante el juicio.