Las dos jóvenes integrantes del grupo de punk ruso Pussy Riot pagarán por sus presuntos pecados con una reclusión en un infierno de verdad. Maria Aliojina, de 24 años, y Nadezhda Tolokonnikova, de 22, condenadas en agosto a dos años de cárcel por su polémica actuación anti-Putin en la catedral del Cristo Salvador de Moscú, han sido trasladadas a las prisiones más duras, que se encuentran a cientos de kilómetros de Moscú, informaron ayer sus abogados.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 23 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Las han llevado a campos penitenciarios. Según nuestros datos, ya están muy lejos», dijo el abogado Mark Feiguin. De poco sirvió la petición de la defensa de que las dos condenadas estuvieran cerca de sus hijos menores, que fue rechazada por un tribunal de Moscú. El tribunal también se negó considerar una suspensión de la sentencia hasta que los hijos de Aliojina y Tolokonnikova cumplan 18 años.
«Aliojina fue enviada a una prisión [campo] de la región de Perm (a 1.200 kilómetros al este de Moscú). Han elegido a propósito una prisión que esté a la máxima distancia de Moscú. A Tolokonnikova la enviaron a la región de Mordovia (a 500 kilómetros al sureste de Moscú). Estos campos penitenciarios son un verdadero infierno», escribieron en Twitter activistas del grupo de arte callejero Voina, que habían estado detrás de la actuación de Pussy Riot en la principal catedral de Moscú.
Activistas de derechos humanos confirmaron que los campos de la región de Mordovia se presentan como una verdadera amenaza a los reclusos. «Se trata de un panorama realmente dramático. En uno de los campos recientemente mataron a un recluso», dijo Lev Ponomariov, dirigente de la oenegé Pro Derechos Humanos.
APOYO / El tribunal Jamóvnicheski de Moscú declaró culpables de cometer un acto de gamberrismo motivado por odio religioso a Aliojina, Tolokonnikova y Yekaterina Samutsevich, de 30 años, y las condenó en agosto a una pena real de dos años de cárcel. Ese veredicto de culpabilidad cuenta con el apoyo del 47% de los rusos. Samutsevich, la tercera integrante de Pussy Riot, fue puesta en libertad tras la apelación de su abogado que argumentó que no participó en la protesta porque había sido detenida y trasladada antes de que tuviera lugar. Samutsevich llevó la semana pasada su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, acusando a las autoridades rusas de violar su derecho a la libertad de expresión y de detención ilegal, según su abogado.