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Tenía que hilar muy fino y acabó saliendo escaldado. Mitt Romney fue ayer abucheado durante su primer discurso dirigido exclusivamente al electorado negro, un sector de la población que vota abrumadoramente demócrata y desconfía del partido de Lincoln desde que abandonara su liderazgo abolicionista para defender con uñas y dientes la segregación racial en los convulsos años 60. Los abucheos más largos y sonoros llegaron cuando Romney repitió su intención de eliminar Obamacare, la reforma sanitaria del presidente que pretende asegurar a 30 millones de estadounidenses, muchos de ellos pobres.
Mitt Romney hace una pausa durante el discurso pronunciado ante la NAACP, ayer, en Houston (Tejas). AP / EVAN VUCCI
Información publicada en la página 26 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 12 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Romney sabía que pisaba terreno minado al asistir a la conferencia anual de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), la organización de derechos civiles más antigua de EEUU, un rito de iniciación para todos los candidatos presidenciales. Y para ello, desplegó un tono más conciliador de lo habitual, sin epítetos estridentes hacia el primer presidente negro de EEUU y con una dosis de autocrítica por la deriva histórica de su partido. «La hoja de servicios del Partido Republicano», dijo, «no es perfecta».
Pero Romney también exhibió un coraje político que echaban en falta muchos miembros de su partido al abordar algunas de las medicinas más indigestas de su programa para el electorado negro, Ya fuera la de combatir a los sindicatos de profesores o la de revocar Obamacare, «un programa no esencial y caro», una frase castigada con un gran abucheo que le obligó a desviarse de su discurso para justificar su posición.
Incluso se atrevió a contradecir la reciente decisión de la NAACP de respaldar el matrimonio gay expresando su apoyo al «matrimonio tradicional» entre las muestras de desaprobación de los delegados. «Si queréis un presidente que mejore la situación de la comunidad afroamericana, estáis frente a él», dijo Romney con descaro.
POCO QUE PERDER / En realidad no tenía mucho que perder, ya que es literalmente imposible que los negros voten mayoritariamente por el candidato republicano. Hace cuatro años, por ejemplo, John McCain obtuvo solo el 4% de sus votos. Pero cualquier minucia que Romney pueda rascar podría ser decisiva en estados donde se prevé un resultado ajustadísimo, como Virginia o Carolina del Norte.
Por eso el exgobernador de Massachusetts trató pulsar también teclas capaces de resonar entre su audiencia, citando a Luther King o Frederick Douglass, enfatizando el valor de la familia y de la fe o recordando que el paro entre los negros (14,4%) está por encima del nivel general. Aquí y allí levantó aplausos discretos, casi de cortesía, como cuando dijo que a Estados Unidos todavía le queda mucho para alcanzar la plena igualdad racial. «Muchas barreras se mantienen. Viejas desigualdades persisten», manifestó el aspirante republicano.