Los debates presidenciales no se hacen en 90 minutos. Se hacen antes y, sobre todo, después, con parte de la prensa tratando de filtrar el spin propagandístico de las campañas y ahora, también, con la reacción inmediata en las redes sociales. Y si se separa la paja partidista del grano del debate del lunes entre Barack Obama y Mitt Romney, quedan ideas como el titular del editorial del Los Angeles Times que titula esta crónica.
Obama (derecha) felicita a Romney tras el último debate presidencial celebrado en Boca Ratón (Florida). AFP / JEWEL SAMAD
Obama (derecha) felicita a Romney tras el último debate presidencial celebrado en Boca Ratón (Florida). AFP / JEWEL SAMAD
Información publicada en la página 11 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 24 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
A la cita en Boca Ratón se llegaba con la conciencia de que el presidente y su rival tienen más puntos de acuerdo que de desacuerdo en lo que a política exterior se refiere. Lo que no se podía anticipar es que, al menos en cinco ocasiones, Romney fuera a apoyar expresamente decisiones de Obama.
«Sentí lo mismo que el presidente», dijo al hablar de Mubarak. «Quiero subrayar la misma idea que ha apuntado el presidente», afirmó en referencia al apoyo a Israel en caso de ser atacado por Irán. En Afganistán, «hemos visto avances en los últimos años», «no culpo a la Administración porque se hayan tensado las relaciones con Pakistán», «el presidente acertó completamente» en el uso de drones...
En el campus de Lynn, Romney parecía la versión 2.0 del Obama del 2008, apelando al pacifismo, al multilateralismo, ¡citando como referencia a su antes denostada ONU! El presidente, mientras tanto, confirmaba la dureza que lleva implícito convertirse en comandante en jefe de Estados Unidos.
Pese a la última aparición del Romney moderado, esforzado sobre todo en dar imagen presidencial y evitar meteduras de pata, Obama no redujo la línea de ataque. Y ganó demostrando el dominio absoluto de los temas de diplomacia y seguridad nacional en que toma decisiones a diario, pero aprovechando además para poner sobre el tapete las cartas oportunistas del Romney centrista.
Con condescencia y sarcasmo Obama dejó, además, una de las frases de la noche. Después de que Romney, en uno de sus frecuentes giros a la economía nacional, defendiera su plan para ampliar el presupuesto de Defensa asegurando que la marina tiene menos flota que en 1917, el presidente respondió: «También tenemos menos caballos y bayonetas».
La crisis de Europa no había aparecido en 90 minutos; tampoco Corea o la narcoguerra en México y los ciberataques, solo de pasada... Pero había una frase con pegada. El espectáculo podía seguir. Sigue. Sin debate.
Vea el vídeo de esta
noticia con el móvil o
en e-periodico.es