Un suicida sembró la muerte ayer en Saná, la capital de Yemen, al inmolarse durante el ensayo de un desfile militar al que asistían el ministro de Defensa, el general Mohammed Nasser Ahmed, y el jefe del Estado mayor, Ali al-Ashual, que salieron ilesos del ataque. El suicida
La policía forense examina los restos del ataque suicida en la plaza donde tuvo lugar el desfile en Saná. REUTERS / KHALED ABDULÁ
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 22 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-vestido con uniforme militar, según diversos testigos- hizo detonar el cinturón de explosivos que llevaba adosado en medio de decenas de miembros del cuerpo de Seguridad Central -una fuerza capitaneada por el sobrino del expresidente Alí Abdulá Saleh- mató a al menos 96 personas e hirió a 300 más.
El atentado, reivindicado por Al-Qaeda, ensombreció la celebración del 22º aniversario de la unificación del Yemen, que se conmemora hoy. El desfile que ensayaban los cuerpos de seguridad tenía que ser uno de los actos centrales de la ceremonia del Día de la Unificación, a la que estaba previsto que asistieran el presidente yemení, Abdo Rabu Mansur Hadi, y diversos altos cargos del Gobierno. El acto debería de tener lugar en el mismo escenario de la matanza, la plaza de Sabein, cerca del palacio presidencial y del barrio de Al-Sefarat, con familias acomodadas.
UN CAMPO DE BATALLA / La zona del atentado parecía un campo de batalla, según diversos testigos e imágenes. Decenas de cadáveres y de restos humanos y sangre quedaron esparcidos en un radio de diversos metros. «Esto es una masacre terrible», dijo Ahmed Sobhi, uno de los soldados que presenció la explosión, a la agencia Associated Press. «Hay montañas de trozos de cuerpos, piernas, cabezas. Es increíble. Todavía estoy temblando. Este lugar se ha convertido en un infierno; pensaba que esto solo pasaba en las películas», añadió Sohbi.
La red Al Qaeda en la Península Arábiga se atribuyó el atentado, uno de los más mortíferos que han sacudido Yemen en los últimos años, en un comunicado en el que aseguró que su objetivo era «asesinar al ministro de Defensa». Horas antes, el general Hamid Besher, de la policía yemení, había indicado que las primeras investigaciones apuntaban a Al Qaeda. La masacre ha coincidido con una gran ofensiva del Ejército yemení en el sur del país contra bastiones de esta red en la provincia de Abián. Los ataques militares empezaron el 12 de mayo.
La semana pasada, decenas de personas, entre militares y supuestos miembros de Al Qaeda en la Península Arábiga, perdieron la vida en combates. En los últimos meses, esta organización ha conseguido el control de diversas localidades de la zona sur del Yemen. La actividad de Al Qaeda -a la que se han atribuido intentos de ataques contra objetivos de EEUU- ha aumentado en el país desde que hace más de un año estalló la revuelta popular contra el régimen de Saleh, cuya salida definitiva del poder se produjo a finales del pasado mes de febrero con la toma de posesión de Hadi, hasta entonces vicepresidente.
Hadi está inmerso, además, en una lucha interna de poder con los partidarios de Saleh, el anterior presidente, que aún ocupan algunos puestos de mando destacados en el país, a pesar de que ha ido destituyendo a la mayoría de los familiares y amigos del exmandatario que ostentaban cargos políticos y en la cúpula militar.