China ha asestado un duro golpe al tráfico de niños. La policía ha desarticulado dos importantes bandas, ha detenido a 802 sospechosos y ha liberado a 181 niños, informó ayer el Ministerio de Seguridad Pública. La macrooperación empezó a principios de año, cuando la policía de la norteña provincia de Hebei detectó la entrada de mujeres embarazadas que no eran de la región en clínicas locales. Entre los detenidos figura un doctor de la clínica, presunto intermediario entre las madres que querían vender a sus hijos y las parejas compradoras. También han caído los líderes de los grupos mafiosos. Entre ellos figura Shao Zhongyuan, el traficante de niños más buscado del país. La operación involucró durante seis meses a la policía de 15 provincias, lo que da una idea del desarrollo de las mafias. En Henan, la inspección de un autobús posibilitó al arresto de cuatro sospechosos.
La mayoría de los niños acaba en adopciones y el resto es vendido como mano de obra barata en condiciones de semiesclavitud. El tráfico de niños es un problema serio en China. La política del hijo único y la milenaria sociedad patriarcal hace del descendiente varón una exigencia, en especial en la China del interior. Del hijo se espera que perpetúe el apellido y cuide de los padres, mientras que la hija se irá con los suegros. Los expertos también culpan a la falta de una ley de adopciones más rigurosa con el origen de los niños. La prensa local asegura que los niños se venden en el mercado negro por entre 70.000 y 80.000 yuanes (entre 8.900 y 10.200 euros), mientras que las niñas se mueven entre los 30.000 y 50.000 yuanes (entre 3.800 y 6.300 euros). Muchos de los niños son robados, pero a veces son las madres quienes los venden.
PUNTA DEL ICEBERG / Los esfuerzos de Pekín para atajar el problema no son tibios. Ha establecido un archivo de ADN que permite identificar a los niños desaparecidos, ha abierto una web con consejos para las víctimas y una línea telefónica. También ha advertido a los compradores de que perderán el derecho a quedarse con el niño y a recuperar su inversión. El año pasado liberó a 8.660 niños y detuvo a 3.200 criminales. Los expertos señalan que las cifras policiales son la punta del iceberg. La justicia prevé penas muy duras, incluso la ejecución. Al tráfico de niños se añade el de mujeres, que son vendidas como esposas debido al desequilibrio de géneros.