«Necesitamos, sobre todo, una unión política»; «debemos ceder, paso a paso, competencias a Europa». En plena tormenta por la crisis bancaria española y en ascuas a la espera de que las elecciones griegas del próximo 17 arrojen un poco de luz sobre el futuro del euro, la cancillera alemana, Angela Merkel, empezó ayer el día ampliando la idea de «más Europa» que el pasado martes dejó caer poco antes de su encuentro con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Sobre las siete de la mañana, solo unas horas antes de recibir en Berlín al primer ministro británico, David Cameron, la cancillera expuso, a través de unas declaraciones a la televisión pública, la idea que, según su criterio, debe centrar el plan de trabajo de la cumbre europea de Bruselas de los próximos 28 y 29 de este mes: abrir el camino hacia la unión política y fiscal de los países que estén preparados.
La cancillera Merkel se expresó también a favor de la vieja idea de la «Europa de las dos velocidades». Un concepto que evitaría que determinados países pongan freno a los avances en el seno de la Unión Europea por el hecho de oponerse a ellos. «No podemos quedarnos quietos porque algunos países no quieran acompañarnos», añadió.
No faltaron, una vez más, las alusiones al pacto fiscal de disciplina presupuestaria y al crecimiento, con una de las frases favoritas de la cancillera: «Son dos caras de la misma moneda». Añadió, además, que el pacto fiscal «es un elemento importante, pero no suficiente para resolver la crisis», una idea que fue corroborada por el primer ministro británico, David Cameron, durante una breve comparecencia conjunta ante los medios en Berlín.
MANTENER EL LIDERAZGO / La jefa del Gobierno alemán está dando señales de que no está dispuesta a abandonar el liderazgo europeo, especialmente, en unos momentos que se presentan decisivos para el futuro de la Unión, con dos frentes principales abiertos: por un lado, la crisis financiera en España y, por otro, la proximidad de las elecciones en Grecia. Estos dos frentes, junto a la cumbre de Bruselas de finales de mes, y las llamadas tanto del presidente de EEUU, Barack Obama, como de los dirigentes de Canadá y Japón, instando a los principales líderes europeos a tomar medidas ante la crisis, están marcando las líneas de actuación de la cancillera alemana.
Ayer, la cancillera dejó muy claro que Alemania está dispuesta a utilizar todos los instrumentos a su alcance para mantener la estabilidad en la zona euro. «Es importante subrayar una vez más que hemos creado los instrumentos necesarios para apoyar a la zona euro y que Alemania está preparada para utilizar estos instrumentos cuando se demuestre que es necesario», afirmó, refiriéndose tanto al fondo europeo de rescate provisional como a su sucesor permanente que ha de entrar en vigor el próximo mes de julio.
EL RESCATE BLANDO / Aunque para nada mencionó a España, estas palabras vienen a confirmar el visto bueno de Alemania al rescate blando de España que prepara Bruselas. Se trataría de recapitalizar las entidades financieras en crisis con la ayuda del fondo de rescate pero sin que España se vea sometida a una intervención global tan dura como Grecia Portugal o Irlanda. La fórmula que se baraja limitaría las exigencias a España al saneamiento bancario y al compromiso escrupuloso de de los compromisos de reducción del déficit. La ayuda se haría a través del Estado.
Merkel dejó claro que existe «voluntad política de mantener la estabilidad en la zona euro a fin de que pueda contribuir al crecimiento global de la economía».Por su parte, David Cameron aseguró que, a pesar de que su país no participa de la moneda única, tiene interés en que los países de la zona euro resuelvan sus problemas «para que todos los ciudadanos europeos puedan tener nuevamente juntos un crecimiento saludable».
El dirigente británico defendió una acción «rápida y sostenida» en la eurozona, en torno a la recapitalización de los bancos para hacer frente a la incertidumbre en torno a la situación de la unión monetaria. El primer ministro afirmó que no tiene «ninguna duda» de que los países del euro avanzarán hacia una mayor integración y darán los «pasos necesarios», aunque dejó claro que él no participara.