Polémica política y mediática en el Reino Unido

El escándalo de las escuchas amenaza el imperio de Murdoch

Una comisión acusa al australiano de cerrar los ojos ante las prácticas de sus publicaciones

El Parlamento británico declara al magnate «no apto» para dirigir una empresa internacional

Miércoles, 2 de mayo - 00:00h.

El imperio de Rupert Murdoch se tambalea. Al menos en el Reino Unido. El escándalo de las escuchas le ha alcanzado de lleno y ha tomado proporciones amenazadoras para sus intereses empresariales en la isla. El hombre que ha influido a su gusto en la política británica durante cuatro décadas recibió ayer un mazazo colosal de esa misma clase política que tantas veces le bailó el agua.

La comisión parlamentaria de Cultura y Medios de Comunicación le declaró «no apto para dirigir una empresa internacional». A consecuencia de ese veredicto, Murdoch, de 81 años, podría tener que abandonar la plataforma televisiva BskyB, la porción más lucrativa de sus negocios en suelo británico.

El dictamen forma parte de las conclusiones presentadas por la comisión tras nueve meses de investigaciones sobre los pinchazos ilegales en el dominical News of the World. El documento de condena al magnate no fue adoptado por unanimidad, lo que le restó cierta fuerza y mereció acusaciones de ser un juicio político. Los cinco diputados laboristas y liberaldemócratas lo apoyaron y los cinco conservadores lo rechazaron. Quedó en el aire la impresión de que los tories están protegiendo a Murdoch, propietario de cabeceras como The Times y The Sun en Londres, y de Wall Street Journal y New York Post en Nueva York.

Todos los miembros de la comisión estuvieron, sin embargo, de acuerdo en que los directivos de News of the World y News International (la filial británica del grupo) habían engañado al Parlamento. «Han engañado a la comisión sobre la verdadera naturaleza y extensión de las investigaciones que dijeron haber llevado a cabo sobre las escuchas telefónicas», señala el informe, de 121 páginas.

ACUSACIONES A LA CÚPULA / «Rupert Murdoch cerró los ojos e hizo prueba de una ceguera intencionada de lo que estaba pasando en sus sociedades y publicaciones», afirma el documento. Su hijo James, que ya ha tenido que dimitir de todos sus cargos en el Reino Unido a causa del escándalo, «ignoró voluntariamente» lo que estaba pasando en el grupo que dirigía, lo que, a juicio de los diputados, «cuestiona claramente su capacidad».

En el informe se acusa también a tres directivos y estrechos colaboradores de Rupert Murdoch, Les Hinton, Colin Myler y Tom Crone, de «complicidad» en el encubrimiento de las escuchas, que trataron de presentar como incidentes menores y aislados, llevados a cabo por «un par de elementos incontrolados» de la redacción del periódico de corte sensacionalista.

Hinton, Myler y Crone ocultaron información crucial y mintieron cuando fueron interrogados por la comisión. Hinton, por ejemplo, según especifica el informe, respondió en 72 ocasiones a las preguntas de los diputados diciendo no saber o no recordar. Los tres ejecutivos mostraron un claro «desprecio» hacía el Parlamento. Ayer los tres emitieron sendos comunicados negando las alegaciones.

El pasado jueves, Rupert Murdoch volvió a negar ante el juez Leveson toda responsabilidad en las escuchas ilegales. También negó haber aprovechado sus relaciones con la cúpula política británica, que se remonta a la época de Margaret Thatcher, para hacer prosperar sus empresas. «Nunca le he pedido nada a ningún primer ministro», dijo el magnate australiano.

COMPLICIDAD CON LOS 'TORIES' / Murdoch incluso se mostró «sorprendido» por los contactos con altos directivos de su grupo del ministro conservador de Cultura, Jeremy Hunt, que debía arbitrar y decidir la adquisición del 100% de las acciones de BSkyB.

El futuro de Hunt, a causa de esos contactos, está aún en el aire, pero su asesor tuvo que dimitir. Aquella compra en todo caso se frustró. Ahora Murdoch podría perder completamente su participación en la plataforma digital, que es del 39%, si Ofcom, el organismo que regula las telecomunicaciones en el Reino Unido, considera, como el informe parlamentario, que no es un administrador apto para tal menester.