El pasado fin de semana hubo momentos de tensión cuando los partidos de Gobierno discutían sobre la conveniencia de que fuera Joachim Gauck el candidato a ser el futuro presidente de la República alemana. Pero el debate ya no es ahora la idoneidad política del elegido, sino una cuestión relacionada con su vida privada: Joachim Gauck no está casado con la periodista Daniela Schadt, la mujer que comparte su vida desde hace 12 años, ni está legalmente separado de su esposa, que es la madre de sus cuatro hijos.
Destacados políticos entran en el debate y un medio de comunicación como el semanario Der Spiegel, que le ha apoyado siempre, titulaba este martes en su edición digital: "¿Debe un presidente de la República tener el acta de matrimonio?" También algunas emisoras de radio, canales de televisión y la mayoría de publicaciones plantean la cuestión.
La imagen del futuro presidente no tiene nada en común con la de su antecesor, Christian Wulff, que se rodeaba de influyentes empresarios y pasaba con ellos vacaciones en lugares exclusivos. Pero, eso sí, iba siempre acompañado de su segunda esposa, Bettina. Algún destacado político se ha atrevido a recomendar al futuro presidente que "arregle su situación personal". Es el caso de Norbert Geis, encargado de política familiar de la CSU, Unión Social Cristiana, quien ha declarado: "Debería ser del máximo interés del propio señor Gauck poner orden en su situación personal lo más rápido posible".
También es cierto que otras voces se han levantado en contra de las críticas por un asunto privado, como la del ministro de Exteriores Guido Westerwelle, que ha considerado "de mal gusto" los comentarios.