El gobernador del Estado brasileño de Bahía, Jaques Wagner, consideró hoy posible que se solucione el conflicto policial que dejó a Salvador, la capital, en estado de indefensión y cobró unas 100 víctimas fatales en horas de extrema violencia y desesperación. "Estamos llegando a un denominador común", dijo Wagner, quien días atrás se había opuesto a cualquier tipo de tratativas con los líderes de la protesta desatada a mitad de la semana pasada. "Las cosas están avanzando. Es evidente de que no es fácil. Pero esperamos llegar a una solución. Tengo confianza".
Disturbios en el quinto día de la huelga de policías en Salvador de Bahía ATLAS
Los cerca de 200 policías del estado brasileño de Bahía que están en huelga desde una semana se enfrentaron a los 1.000 militares que cercaron la Asamblea Legislativa regional en el centro de la ciudad de Salvador. Los soldados dispararon al aire con balas de goma y utilizaron gases lagrimógenos para poder avanzar. Los policías en huelga, que iniciaron su protesta el martes de la semana pasada y reivindican aumentos salariales de cerca del 30 por ciento, así como mejorías en las condiciones de trabajo y el pago de horas extras, reiteraron el domingo su decisión de permanecer de brazos cruzados hasta que la gobernación inicie negociaciones.
Hoy, la cuestión salarial parece haberse zanjado: los policías aceptarían un aumento del 6,5% más otro reajuste del 15% en concepto de "gratificación". Wagner hizo el ofrecimiento público “como prueba de que está dispuesto a negociar reivindicaciones económicas”. Uno de los temas que impedía esta mañana arribar a un acuerdo es el destino de los 12 líderes de la medida de fuerza, sobre quienes pesa una orden de arresto de la justicia. Los huelguistas quieren la garantía de que no serán castigados.
No obstante, el gobernador ha descartado la posibilidad de cualquier amnistía. "No puedo convivir con personas que hicieron lo que hicieron. Eso esta fuera del patrón de comportamiento del movimiento reivindicatorio Esas personas serán castigadas". Según Wagner, dirigente histórico del Partido de los Trabajadores (PT), el 99% de los policías no participó en los actos violentos. "Protestar es una cosa, vandalismo otra", dijo a Radio CBN.
A pesar del tono moderado del discurso del gobernador, los huelguistas se negaron hoy abandonar la sede de la Asamblea Legislativa.
El Ejército permitió que los policías que tomaron el edificio recibieran hoy agua y alimentos entregados por sus familiares. En la noche del lunes, abandonaron la sede sitiada ocho niños que estaban adentro con sus padres. Según la prensa, todavía hay allí muchos menores. Las autoridades habían acusado a los policías que tomaron la Asamblea Legislativa de usar a sus hijos como escudos.
Además de los 100 asesinatos, durante la huelga también se han registrado saqueos, asaltos y actos de vandalismo, que tienen a la población aterrorizada y al comercio cerrado.
Wagner tuvo que salir otra vez a tranquilizar a la industria turística, preocupada por la fuerte caída de las reservas a 10 días del carnaval de Salvador, una celebración que define parte de la identidad cultural de Bahía. Estados Unidos ha advertido a sus ciudadanos de los peligros que depara viajar a Bahía. El sindicato de Comerciantes ha calculado en 100 millones de dólares las pérdidas ocasionadas por la huelga y han reclamado una indemnización al Estado.
Las fiestas y la alegría con la que normalmente se identifica al estado de Bahía choca con la realidad social de un estado que ha mejorado algunos de sus indicadores pero no puede reducir la violencia. A diferencia de Río de Janeiro, que viene reduciendo las muertes por homicidio, en Bahía se ha pasado de 11,6 muertes por cada 100.000 habitantes a 60,1 en 2010.