El Gobierno de Portugal dio ayer un paso más en su apuesta por la austeridad al presentar los presupuestos generales más duros de la historia democrática del país. «Estos presupuestos son los únicos posibles. No tenemos ningún margen de maniobra. Poner en causa estos presupuestos es poner en causa el programa de ajuste firmado con la troika a cambio del rescate», afirmó el ministro de Finanzas, Vítor Gaspar, bastante más abatido de lo habitual.
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 16 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ni las críticas de la oposición, que ya tildó la subida de impuestos de «ataque brutal a la clase media», ni las constantes protestas han hecho variar la propuesta de consolidación presupuestaria que el Gobierno conservador tenía preparada hace una semana para cumplir con el 4,5% de la meta de déficit para el 2013.
Coincidiendo con la presentación de los presupuestos, varios centenares de personas secundaron una protesta frente al Parlamento lanzada en las redes sociales. Entre banderas negras, y con el sonido de tambores de fondo, grupos de jóvenes coreaban gritos contra el Gobierno y pedían la salida del FMI de Portugal. «Cuanto antes y mejor realicemos el ajuste económico, antes saldrá la troika del país», respondió Gaspar.
Entre el 2013 y el 2014, Portugal tendrá que realizar «recortes estructurales» por valor de 4.000 millones, aunque ello implique «desmantelar» los servicios sociales, como avisan los sindicatos. Solo en sanidad, el recorte será del 17% en el 2013, similar al de ciencia y enseñanza superior. Los funcionarios y pensionistas recibirán una paga menos y verán reducido su salario entre un 3,5% y un 10%.
SOBRETASA / El mayor esfuerzo presupuestario vendrá del lado de los impuestos. El Gobierno prevé recaudar 4.300 millones en el 2013 aumentando los impuestos especiales, incorporando una «sobretasa» generalizada del 4% y reestructurando el IRPF. El escalón más bajo (hasta 7.000 euros) estará sujeto al 14,5%; el más alto (a partir de 80.000 euros) pasará a tributar al 48%, más un 2,5% de «impuesto de solidaridad».