Apenas dos semanas después de perder la inmunidad judicial inherente al presidente de la República francesa -se mantiene durante un mes tras abandonar el Elíseo- Nicolas Sarkozy notó ayer el aliento de la justicia en el cogote. Por orden del juez que instruye el caso Bettencourt, Jean-Michel Gentil, una decena de policías registraron el domicilio y el despacho del jefe del Estado recién derrotado en las urnas por François Hollande. ¿El objetivo? Encontrar pruebas de una supuesta financiación ilícita de la campaña presidencial del 2007 con sustanciosas aportaciones procedentes de las cuentas suizas de la multimillonaria heredera de l'Oreal, Lilianne Bettencourt.
Arriba, periodistas montan guardia ante la oficina de Sarkozy. Abajo, el expresidente, el pasado abril. EFE / CHRISTOPHE KARABA
Arriba, periodistas montan guardia ante la oficina de Sarkozy. Abajo, el expresidente, el pasado abril. REUTERS / MAL LANGSDON
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 04 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Aunque no se trata del primer expresidente perseguido por la justicia -su antecesor Jacques Chirac fue procesado el pasado otoño por un caso de empleos ficticios- hasta ahora ninguno había sido objeto de registros judiciales. Según el abogado de Sarkozy, Thierry Herzog, se han revelado «actos inútiles», es decir, que la policía no ha encontrado ningún indicio de la existencia de ingresos procedentes de Bettencourt. El juez se interesa especialmente en la retirada de dinero registrada en dos ocasiones por un montante de 400.000 euros cada una.
VACACIONES EN CANADA / El primer registro, a las 6.30 de la mañana, se ha efectuado en la vivienda donde reside el matrimonio Sarkozy-Bruni, la mansión de la cantante y exmodelo situada en la exclusiva urbanización Villa Montmorency, en el distrito XVI de París. El segundo ha tenido lugar en el despacho alquilado recientemente por el expresidente en la calle Mironesmil de la capital francesa, no muy lejos del Elíseo. Según Le Monde, también se ha producido un tercer registro en el despacho de abogados del que es socio el expresidente. Sarkozy no estaba presente durante la operación puesto que desde el pasado lunes se encuentra de vacaciones en Canadá con su familia, según ha indicado su abogado.
Herzog juzgó innecesario el registro debido a que hace 15 días que el expresidente envió al juez «todos los elementos necesarios», básicamente su agenda de la época. Estos documentos demuestran, según el letrado, «la imposibilidad absoluta de pretendidas citas secretas con Liliane Bettencourt». Herzog precisa que «todos los desplazamientos realizados por Sarkozy en el 2007 los hizo bajo la vigilancia de los funcionarios de policía encargados de garantizar su seguridad» y que ya ha comunicado al juez la identidad de estos agentes para que pueda comprobar que «no hubo ninguna cita el 24 de febrero del 2007 en su domicilio con André Bettencourt».
DENUNCIA / Fue justamente a raíz de la muerte del marido de la heredera del grupo de cosméticos, a finales del 2007, cuando la hija de los Bettencourt, Françoise, presentó una denuncia contra el fotógrafo François-Marie Banier por considerar que abusaba de la debilidad de su madre. El fotógrafo era el beneficiario de seguros y regalos valorados en más de 900 millones de euros. La investigación judicial derivó hacia la financiación política a raíz de las grabaciones clandestinas realizadas por el mayordomo de la multimillonaria. Antiguos empleados de Bettencourt afirman haber visto a Sarkozy en casa de la heredera a principios del 2007. Once personas, entre ellas el exministro de Finanzas Eric Woerth, han sido imputadas por supuesta financiación ilegal.
Este no es el único caso judicial que afecta Sarkozy, aunque sí el único en el que aparece su nombre. La justicia investiga una oscura trama de financiación de la campaña presidencial de Edouard Balladur, conocida como el caso Karachi, a raíz de las comisiones por la venta de submarinos franceses a Pakistán. Sarkozy era el portavoz de Balladur. La acusación de financiación por parte del exdictador libio, Muamar Gadafi, no es objeto, de momento, de ninguna investigación. Sarkozy la ha tachado de «infamia».